12/04/2026
YAquí tienes un poema suave y reconfortante para la ansiedad, escrito especialmente para calmar y acompañar:
Cuando la ansiedad me habla
A veces la ansiedad llega
sin tocar la puerta,
se sienta a mi lado
y me llena la mente de ruido.
Pero respiro…
aunque tiemble, respiro.
Y en cada inhalación me recuerdo
que sigo aquí,
que sigo viva,
que nada es más fuerte
que mi propio latido.
La ansiedad me dice
que todo se va a caer,
pero mi corazón responde
con paciencia:
“ya has sobrevivido a días peores,
este también pasará”.
Camino despacio,
me abrazo por dentro,
dejo que mis miedos se sienten
pero no los dejo mandar.
Y cuando menos lo espero,
como una mañana clara
después de una noche pesada,
vuelve la calma,
esa que siempre regresa
aunque tarde un poquito.
Porque dentro de mí
hay un lugar seguro,
un espacio tibio y profundo
donde la ansiedad no toca,
donde yo me sostengo,
donde vuelvo a mí.