12/08/2026
| La vida apenas comenzaba a tomar otro rumbo para Winder y Deivi Delfín, dos hermanos de 15 y 17 años que llegaron a Cali con la esperanza de dejar atrás una historia que les había cambiado la vida.
En junio, los jóvenes habían atravesado dos fuertes movimientos de tierra en Venezuela y, en medio de aquella difícil experiencia, perdieron a su madre, a su hermano menor y a su abuela.
Durante 26 días buscaron aferrados a la esperanza de encontrar a sus seres queridos, una historia que recientemente fue contada por The New York Times.
Después de todo aquello, se reencontraron con su padre, Deivid Delfín, de 44 años, quien trabaja como barbero en Cali, pensando que por fin tendrían la oportunidad de comenzar de nuevo, lejos de los recuerdos que habían dejado al otro lado de la frontera.
Pero el lunes, cuando un movimiento de magnitud 7,4 se registró en la región, el miedo volvió a tocar la puerta. A las 7:34 de la mañana, la casa comenzó a estremecerse y los muchachos salieron rápidamente, mientras su padre, que estaba fuera, corrió de regreso preocupado por ellos.
Por unos instantes, Deivid no encontraba a sus hijos. Cuando finalmente logró verlos, las emociones de todo lo vivido se le vinieron encima.
“Se me salieron las lágrimas y todo, porque me daba miedo lo que viví ya, lo que vivieron mis hijos. No quiero que les pase nada a mis hijos”, contó.
Horas después, los tres permanecían afuera de la vivienda, todavía con el susto en el cuerpo y sin animarse a entrar. Para ellos, cuatro paredes ya no significaban solamente un hogar, sino también el recuerdo de todo aquello que habían tenido que atravesar.
Sin embargo, entre el miedo y la incertidumbre, había algo que les daba tranquilidad: estaban juntos. “Pero aquí estamos bien. Nosotros estamos aquí, con vida”, expresó el padre.