Entre Canas y Sustos

Entre Canas y Sustos "Entre canas y sustos" busca establecer como eje principal la recolección de narrativas orales rela

LA PATA SOLA Personaje: Alberto Báez.Edad: 75 Años.Lugar: IpialesVoy a narrar una cosa que sucedió en el año 1951 yo est...
03/06/2020

LA PATA SOLA

Personaje: Alberto Báez.
Edad: 75 Años.
Lugar: Ipiales

Voy a narrar una cosa que sucedió en el año 1951 yo estudiaba tenía 14 años. Nosotros íbamos de vacaciones a Chachaguí, ese lugar antes era muy sólido, no había faroles. Y sucedió que teníamos que atravesar una plaza porque me mandaron a un mandado, donde una tía a dejar tal objeto. Cuando yo caminaba por medio de la plaza, había una pila de agua que eso era pero porque nos asustaba de ver esa pila de agua. Corría yo solo, cuando yo vi que venía en el aire una cosa volando en medio de la vía era una mujer con un farol y una pata sola brincando y volando en el aire, entonces lo único que hacia yo era corre y correr y ella en sus cincos sentidos me buscaba con la lámpara en el aire y yo escondido al lado de la pila. Tanto que me demore que yo casi, perdóneme la palabra me miaba del miedo. Tanto sufrir ya como unos 20 minutos se fue y de ahí salí volado a donde mi tía y mi ella me pregunto qué porque llegue tan asustado y le conté lo anterior y me dijo que no me manden solo porque ahí aparece la pata sola.
Entonces pasó eso y a los días como ya nosotros los niños ya no queríamos salir hacer mandados porque nos daba miedo de la pata sola, nos mandaban a la brava a juete. Entonces ese día me acompaño mi madre me dijo –camina beduro vergajo, tanto miedo que tienen ustedes, ¿Quién va a asustarlos?
Bueno la misma forma salíamos de la casa, a la media plaza era terrible esa plaza, grandota y llena de monte y todo. Volvió a salirnos la pata sola, cuando la vio mi madre y me dijo – ve camina escondámonos de eso que viene ya vienen con una linterna hagámonos a un lado, entonces yo le dije a ella no es linternas no es nadie, véala échele cuidado en el aire ve es la patasola mírela como nos busca. Ay mijito! Dijo, me puso a rezar para que no nos pasara nada desde ese momento soy miedoso para la pata sola.

EL SONIDO DE LA PAREDRELATOR: Milton Gabriel Cevallos.EDAD: 60 años.EDAD SUCESO: 8 años.LUGAR: Providencia.Mis papá para...
03/06/2020

EL SONIDO DE LA PARED

RELATOR: Milton Gabriel Cevallos.
EDAD: 60 años.
EDAD SUCESO: 8 años.
LUGAR: Providencia.

Mis papá para producir alverja tenían que subir a la parte fría, entonces nosotros éramos seis hermanos y a los más grandecitos los llevaban y a los más pequeños los dejaban en la casa, entonces a las seis de la tarde, por ahí, nosotros ya estábamos bien comidos para irnos a dormir, entonces rezamos porque nos enseñaban a rezar, el más grande nos hacia rezar y al frente de nuestra casa era una choza y entonces frente a esa casa había un árbol y en ese árbol llegaba un pájaro, de esos que hacia un sonido feo, un sonido bien raro, asustador, y por eso por el pájaro nos acostábamos rápido antes de que llegue. Bueno esa noche no llego el pájaro, estábamos ahí ya riéndonos acostados en la cama, estábamos todos en una sola cama y por ahí entre las ocho de la noche, llegó un sonido ahí en la pared de la casita que era, como ya era de esas casas de bareque, llegó y resollaba durisísimo “fshhh fshhh” hacía y nosotros asustadísimos, dijimos que es el diablo, y mi hermano que era de los mayores pues corrieron rápido a atrancar la puerta, a poner barras a poner todo eso para que pues no se vaya a entrar el diablo; y los demás asustadísimos comenzamos a rezar y lo más caso es que mi mamá tenía un rosario de esos para rezar que se ponen en el cuello, el que pudo entrar, pues ahí nos engargantamos con esos rosarios, o sea, para que no nos vaya a llevar el diablo era y después ya pasó fuimos a ver y había sido un toro que estaba por ahí…

EL LLANTO DEL NIÑO AUCARELATORA: Leonel Jurado.EDAD: 56 Años.LUGAR: Nariño.El siguiente relato, me ocurrió a mí y a un g...
03/06/2020

EL LLANTO DEL NIÑO AUCA

RELATORA: Leonel Jurado.
EDAD: 56 Años.
LUGAR: Nariño.

El siguiente relato, me ocurrió a mí y a un grupo de amigos en el Municipio de Nariño, en el departamento de Nariño. Sucedió en uno de los sectores que ya prácticamente hacen parte del casco urbano de aquí del Municipio, es en el sector cercano al colegio, a la sección de bachillerato del Colegio Juan Pablo Segundo de aquí del pueblo.

Teníamos aproximadamente unos 15 años, estábamos en la adolescencia y llevados por ese espíritu de aventura un 3 de mayo; que es el día que los mayores nos decían que es el día que arden las guacas, decidimos ir a un terreno que queda al respaldo del colegio, de las instalaciones del colegio Fuimos allí, porque desde niño nosotros habíamos recorrido todo ese territorio, todos esos terrenos, y habíamos encontrado piedras talladas, son piedras con marcas indígenas, creo que se llaman "petroglifos", y en alguna zona de este terreno también había un conjunto de piedras muy bien apiladas que uno podría pensar que se trata de un altar; de un sitio de culto. También tenemos claro y eso se ha comprobado que todo ese sector donde se ubica las instalaciones de bachillerato del colegio y el terreno de donde estamos, fue un cementerio indígena, porque cuando hicieron la construcción de las instalaciones del colegio; cuando removieron la tierra para hacer el plano y comenzar la construcción, la maquinaria se hundió, y encontraron varias tumbas. En el colegio todavía se encuentran cerámica que fue rescatada de esos entierros, y la tradición oral de los mayores nos ha dicho que siempre que eso ha sido un cementerio indígena, los mayores también dicen que esa "zona" así lo digo entre comillas es miedosa, que la gente no se atreve andar por esa zona; por esa zona cruza lo que en su momento fue el camino de los Incas que conducía desde Pasto a Popayán y que luego fue utilizado como camino real por los españoles, en especial por los que comenzaron la conquista, y la gente tenía muchísimo temor de cruzar por ese camino en las noches todo el tiempo. Igual llevados por el espíritu de la aventura entonces nos decidimos que ese tres de mayo íbamos a ver si encontrábamos algo, si mirábamos arder la guaca. Y nos fuimos tipo 10 de la noche; la casa de uno de los aventureros estará ubicada a unos 300 metros, 200 metros aproximadamente del sitio donde íbamos a ir y resulta que buscamos la piedra mas grande, la que tenia mas talla, y comenzamos a escarbar hacia alrededor, éramos un grupo de aproximadamente seis personas, entre las cuales estaba un adulto; el papá de los amigos que vivían cercano al sitio.

Comenzamos a escarbar de lado y lado de la piedra y ya llevábamos algo así como un metro aproximadamente, porque ya estábamos un poco más arriba de la cintura que nos habíamos enterrado ya sacando tierra, en ese momento comenzamos a obtener entre lo que escarbábamos pedazos de carbón, trozos de carbón; cuando de un momento a otro hubo una ráfaga de viento que no era usual en esa época del año, una ráfaga de viento que nos heló a todos; todos quedamos pasmados, y todos nos miramos desconcertados unos a otros, alumbrados por las linternas que habíamos llevado, de todas maneras seguimos cavando, cuando al instante sentimos cerca de allí junto a los árboles que lloraba un niño, lo curioso del asunto es que el llanto sucedió en varias ocasiones y cada vez que lloraba iba cambiando de tonalidad, es algo así como cuando primero llora un bebé recién nacido, luego llora un niño más grande de uno o dos años, luego un niño más grande de cinco años; cambia el llanto es diferente y luego el llanto ya de un niño grande. En ese momento nuevamente otra ráfaga de viento que nos dejo helados, todos nos miramos perplejos, inmediatamente salimos, agarramos las palas que habíamos llevado para cavar y salimos despavoridos.

Extraño acompañarteRELATORA: Emilia Ramírez.EDAD: 74 años.LUGAR: PotosíHubo una ocasión que un señor que venía de la ciu...
03/06/2020

Extraño acompañarte
RELATORA: Emilia Ramírez.
EDAD: 74 años.
LUGAR: Potosí

Hubo una ocasión que un señor que venía de la ciudad o del pueblo de Potosí y viajaba a las lajas. Este señor venía borracho de Potosí, era domingo por la noche. Entonces al pasar por el cementerio; porque el camino de antes era por ahí, por frente al cementerio. Ahora pues ya hay carretera; pero en ese tiempo no, tocaba venir por el camino de herradura, entonces al pasar por el cementerio el borrachito este pensó en los fieles difuntos, dijo “aquí están sepultados todos los amigos y los que no los conozco también” y pasó. Cuando al pasar ya por ahí por el cementerio, sintió que alguien lo cogió del brazo y siguió; y él es que venía conversando, pues como todo borracho siempre conversa solo, entonces se vino converse y converse, pues en si hablando solo, pero pues él sentía que alguien lo llevaba del brazo, pasó ya el santuario, llegó ya a las Lajas y pasó el santuario, ya iba cerca a la casa; cuando llegó ya a la casa el entra a la casa y le dice a la esposa “mija yo traje a unos amigos, voy a hacerlos entrar para que me les de un cafecito para agradecerles, ellos me acompañaron desde Potosí hasta aquí vinieron a dejarme”, entonces se devuelve hacia la puerta y les dice “entren, entren”, cuando la sorpresa del señor que pasa, que cuando el sale a corredor de la casa divisa a la mitad de la calle un bulto grande, negro con un solo ojo que lo estaba mirando fuertemente y el señor, el borrachito que hizo… se devolvió rapidísimo a la pieza y cerró la puerta y allí se desmayo. Entonces dice que en el sueño le decía “agradece que en tu pieza hay niños, sino yo te llevaba donde yo estoy y eso fue todo.

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