17/02/2026
En medio de un estadio repleto y con el público gritando cada palabra, Shakira estaba en plena coreografía cuando algo la hizo perder medio segundo de concentración: entre la multitud, ahí estaba él. Gerard Piqué, tranquilito, tratando de pasar desapercibido… como si medir casi dos metros ayudara. Dicen los que estaban cerca que Shakira lo vio, levantó una ceja y, como buena profesional, siguió cantando… pero con esa sonrisa peligrosa que anuncia indirectas en 4K. Justo después vino una seguidilla de canciones de despecho que hicieron sudar a más de uno, incluido el propio Piqué, que aplaudía con cara de “yo solo vine por la música”. El público, obviamente, captó la vibra. Cada frase con doble sentido provocaba gritos, risas y celulares grabando como si fuera final de novela. Algunos juraban que Shakira cambió la intensidad del baile solo para marcar territorio artístico. Otros decían que todo era coincidencia… pero nadie se lo creía. Al final del show, Shakira agradeció con elegancia, lanzó un beso al aire y cerró con energía de campeona mundial. Piqué salió entre la gente como quien escapa de un interrogatorio familiar. Conclusión colectiva del estadio: terapia, facturación… y espectáculo garantizado 😱💃🕺🎤👏💥😂👀💔😎