20/09/2026
🐄 SE FUE DEL CAMPO BUSCANDO UNA VIDA MEJOR, PERO TERMINÓ EXTRAÑANDO HASTA LAS VACAS
Cuando decidió irse del campo, estaba convencido de que en el pueblo encontraría una vida mejor. Dejó atrás las madrugadas, el ordeño, el olor a pasto y esas vacas que durante años hicieron parte de su vida.
Al principio, todo parecía ir de maravilla. Ya no tenía que levantarse a las cuatro de la mañana, ni salir a revisar el ganado, ni preocuparse porque una vaca se hubiera pasado a la finca del vecino.
Pero con el tiempo empezó a extrañar aquellas cosas que antes le parecían una molestia.
En Puerto Boyacá tenía trabajo, televisión, celular y hasta una tienda a pocos pasos de la casa. Sin embargo, algo le hacía falta.
Un día, mientras caminaba por el barrio, escuchó el mugido de una vaca que transportaban por la carretera. Se quedó quieto, miró hacia atrás y, por un momento, sintió que estaba nuevamente en su finca.
Ahí entendió que uno puede salir del campo, pero el campo nunca termina de salir de uno.
Y aunque ahora vive en el pueblo, todavía sueña con volver a tener sus propias vacas, levantarse temprano y tomarse un tinto mirando el ganado.
Moraleja: A veces uno se va buscando una vida mejor y termina extrañando la vida que ya tenía. Porque, como dicen por ahí, uno sale del campo, pero el campo no se va de uno.