05/03/2026
A veces me detengo a pensar en el camino recorrido y no puedo evitar emocionarme. Todo empezó con un sueño en mi amada Belén de Umbría, donde aprendí que la política de verdad no se hace en oficinas frías, sino con el calor de un café compartido y la sinceridad de una mirada a los ojos.
Cada vez que estrecho una mano trabajadora, que recibo el abrazo de una madre o la sonrisa de un campesino, recuerdo por qué estoy aquí. Mi curul no me pertenece, les pertenece a ustedes. Es el espacio donde honro mis raíces y la confianza que han depositado en este hombre que solo sabe responder con trabajo y sencillez.
He intentado estar en cada llamada, en cada rincón, llevando conmigo los valores que aprendí en casa: el respeto por encima del ataque y la solución por encima del conflicto.
Gracias, Risaralda, por permitirme ser tu voz. Gracias por caminar a mi lado. Sigamos soñando en grande, porque juntos, somos invencibles.
-Aníbal Hoyos, Representante a la Cámara.