20/05/2026
𝐅𝐈𝐄𝐒𝐓𝐀 𝐂𝐎𝐍 𝐂𝐇𝐄𝐐𝐔𝐄𝐑𝐀 𝐀𝐉𝐄𝐍𝐀: 𝐄𝐋 𝐌𝐈𝐋𝐋𝐎𝐍𝐀𝐑𝐈𝐎 𝐁𝐀𝐍𝐐𝐔𝐄𝐓𝐄 𝐃𝐄 𝐅𝐈𝐍𝐃𝐄𝐓𝐄𝐑 𝐐𝐔𝐄 𝐋𝐎𝐒 𝐒𝐀𝐁𝐀𝐍𝐀𝐋𝐀𝐑𝐆𝐔𝐄𝐑𝐎𝐒 𝐏𝐀𝐆𝐀𝐑Á𝐍 𝐏𝐎𝐑 𝐀Ñ𝐎𝐒.
Por: Equipo Periodístico
La partidocracia de Sabanalarga tiene una forma casi patológica de celebrar sus propias cadenas.
Con bombos, platillos y el gastado libreto del "avance definitivo", la Administración Municipal y su Secretaría de Hacienda, Fadia Gallardo, cacarearon ante el Concejo el cumplimiento del 100% de los requisitos para que Findeter les suelte un millonario chorro de deuda. Nada más y nada menos que $20.000 millones de pesos.
En la administración Municipal el aire está denso de autosuficiencia, como si recibir un crédito fuera un premio Nobel a la brillantez ejecutiva y no lo que verdaderamente es: empeñar el pellejo fiscal de los sabanalargueros.
Asombra —y enciende alarmas— la ligereza con la que se aplaude este atraco consentido al futuro del municipio. Nos quieren vender la idea de que rellenar formularios, corregir fechas y subsanar los tecnicismos exigidos por Findeter es una "hazaña histórica".
Por favor. Cumplir con el papeleo es el deber mínimo de cualquier burócrata que pretenda firmar un pagaré a nombre de todo un pueblo; celebrarlo como un logro de gestión es confesar una profunda mediocridad.
𝐄𝐥 𝐂𝐨𝐧𝐜𝐞𝐣𝐨 𝐌𝐮𝐧𝐢𝐜𝐢𝐩𝐚𝐥: ¿𝐂𝐨𝐧𝐭𝐫𝐨𝐥 𝐩𝐨𝐥í𝐭𝐢𝐜𝐨 𝐨 𝐧𝐨𝐭𝐚𝐫í𝐚 𝐝𝐞 𝐭𝐮𝐫𝐧𝐨?
El espectáculo en el recinto del Concejo durante la citación de la secretaria de Hacienda dejó un tufillo a sumisión que costará quitar de las paredes.
Lo que debió ser una autopsia técnica y rigurosa a la viabilidad de este millonario matrimonio con la banca, terminó pareciéndose más a una pasarela de validación mutua. La corporación, que por mandato constitucional nació para ser el perro guardián del tesoro público y el contrapeso del Ejecutivo, prefirió morderse la lengua, esconder las garras y convertirse en el comité de aplausos de la administración de José Elías Chams.
Las bancadas preguntaron, por supuesto, pero con la timidez sumisa de quien teme incomodar al dueño de la chequera.
No hubo un debate de control político real; no hubo un solo cabildante con el carácter necesario para desarmar el mentado "Acuerdo Municipal" y exigir el mapa exacto, barrio por barrio y vereda por vereda, de dónde irá a parar cada centavo.
Al conformarse con las respuestas prefabricadas y el "parte de tranquilidad" de la funcionaria, los concejales firmaron un cheque en blanco.
Cuando las obras queden a medias, los contratos se venzan misteriosamente o los sobrecostos empiecen a asomar sus habituales cabezas, ¿con qué descaro mirarán a los sabanalargueros? ¿Dirán que ellos solo fueron a escuchar? La historia y el votante les recordarán que la complicidad por omisión también es una forma de coautoría.
𝐋𝐚 𝐚𝐬𝐟𝐢𝐱𝐢𝐚 𝐟𝐢𝐬𝐜𝐚𝐥: 𝐄𝐥 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐚𝐝𝐞𝐫𝐨 𝐜𝐨𝐬𝐭𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐜𝐞𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐞𝐥𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫𝐚𝐥...
Mientras en el gobierno local sacan cuentas alegres frotándose las manos por la orgía de contratación que se avecina —esa bendita época del año que tanto hace salivar a los contratistas de siempre—, las finanzas del municipio dibujan un panorama de terror.
Endeudarse por $20.000 millones de pesos no es recibir un regalo de Navidad de la Nación ni dinero caído del cielo; es amarrar una soga técnica directamente al cuello de los ingresos corrientes de libre destinación y ordeñar, de antemano, el recaudo futuro del Predial y del Impuesto de Industria y Comercio.
¿Alguien en esa mesa se tomó la molestia de sacar una calculadora para medir el impacto real de los intereses y el servicio de la deuda a mediano y largo plazo? ¿O el cálculo solo les da para los próximos meses de gobierno?
Este empréstito significa, sin anestesia, que las próximas administraciones nacerán con las manos amarradas y los bolsillos rotos. El dinero que mañana se necesitará con urgencia para parchar la agónica red hospitalaria, mantener las redes de servicios públicos, o financiar programas sociales de verdadero impacto, ya tiene un dueño exclusivo y prioritario: FINDETER.
Sabanalarga se encamina a una asfixia fiscal premeditada, congelando su capacidad de inversión propia durante años solo por el afán electorero de inaugurar un paquete de cemento que, si la historia local no miente, corre el riesgo de convertirse en nuevos monumentos al elefante blanco o en capas de asfalto que se derretirán con el primer aguacero de la temporada.
El libreto es viejo y aburre. Prometen transformaciones mágicas en las zonas urbana y rural, mientras repiten con urgencia rimbombante que la plata llegará "antes de que termine el mes". La prisa los delata.
La ciudadanía tiene no solo el derecho, sino la obligación higiénica de mirar estos anuncios con un escepticismo feroz. Mientras la Administración se alista para gastar a manos llenas en vísperas de año electoral, al ciudadano de a pie le toca la peor parte: vigilar que este festín de miles de millones se traduzca en bienestar real y no en humo discursivo para engordar egos políticos y cuentas particulares.
Alcalde José Elías Chams: ya tienen el aval de la billetera, ahora les falta demostrar si les queda un gramo de la capacidad y la honestidad necesarias para que Sabanalarga no termine, como siempre, pagando los platos rotos de una fiesta a la que jamás fue invitada.
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