14/08/2026
Este hecho nos deja una reflexión para todos quienes hacemos parte de la comunidad educativa.
Los conflictos entre docentes, estudiantes y familias deben resolverse desde el diálogo, el respeto y la institucionalidad, nunca desde la violencia. Como educadores, tenemos la responsabilidad de enseñar con el ejemplo, incluso en los momentos de mayor tensión.
Las familias tienen derecho a reclamar y los docentes a ser respetados, pero ninguna diferencia justifica la agresión física.
Al final, quienes más observan y aprenden de nuestras acciones son nuestros estudiantes. Si queremos enseñarles a resolver los conflictos sin violencia, primero debemos demostrarles cómo hacerlo.
La autoridad se construye con respeto; el respeto se pierde cuando respondemos con violencia.