07/09/2026
DANIEL VERGARA MENDEZ.
(16 de diciembre 1.954 – 05 septiembre 1.976).
Cinco décadas después de la tragedia, el gremio artístico de la ciudad recuerda como el primer día, el hecho luctuoso en el que murió el que hasta entonces, se vislumbraba como el acordeonero capaz de proyectar la música de acordeón desde esta Ciudad, al resto del mundo.
Cuentan sus amigos de la época, que el día que lo asesinaron, venía de compartir con su hermano Joche, una faena de pesca, y como de costumbre salió a visitar a su novia en el sector del San Roque, pero con la diferencia de que esa noche fatídica, sería su última parranda con un grupo de amigos.
Daniel, nació en Sahagún el 16 de diciembre del año de 1.954, del hogar formado por José de la Rosa Vergara y Doña Petrona Méndez, dejó 11 hermanos y murió el 5 de septiembre de 1976.
Fue Daniel Vergara Méndez, una persona que desde niño mostró inclinación por las actividades artísticas y se inició en la música con los amigos del barrio, quienes lo acompañaban en la percusión con latas y botellas, mientras él, a una peinilla envuelta en papel plateado de ci******lo le sacaba las melodías del momento, amenizando pequeñas tertulias y shows en la puerta de la iglesia, el que años más tarde fue cimentado con clases que le brindaba el mono seña, al lado del Etilvio el Monila Flórez, Salomón Vergara y Alberto Enamorado.
No tardó en aprender a tocar a la perfección la violina, instrumento que le permitió conocer las notas y registros musicales, que más tarde le sirvieron en su vida de acordeonero, las cuales hizo evidente con el acordeón honner que le entregó el maestro Jorge Luis Pérez, “El popular Pepe”, una noche en el barrio el Corocito, cuando los escuchó ensayando con la violina, colocando con ello la cuota inicial, del que año más tarde sería el conjunto los originales, el que fue estrenado en el año de 1.972 con todas las de la ley, para orgullo de los sahagunenses.
Su perseverancia en las lides artísticas lo volvió famoso y no tardó en convertirse en un eximio intérprete de la violina, lo que le permitió ingresar a un grupo de teatro de la Ciudad y con ello ganarse la entrada a la Escuela Anexa de la Normal Superior, donde soñaba con ser Normalista.
Aunque su paso por este mundo terreno fue efímero, nos dejó un legado musical que al sol de hoy es desconocido por la juventud, canciones como san isidro labrador, canto a la sabana y fatalidad hacen parte de ese repertorio, que le mereció inmortalizarlo con la realización de un festival en su honor fundado por el cantautor Remberto Martínez para conmemorar la fecha de su muerte.
El locutor ceretano Edwin Tuirán, le conoció y le invitó a hacer parte de un programa en la televisión de la época a nivel nacional, hecho que fue todo un acontecimiento para los sahagunenses que ese día desde bien temprano llegaron a la casa de las pocas familias que tenían televisor en la ciudad, para no perderse su presentación.
En la capital de la República por esa época, se encontraba otro sahagunense adelantando estudios universitarios, Edgar Cortés Uparela, quien aprovechando sus relaciones con amigos de la fría Bogotá logró que grabara su primer trabajo musical, en un disco promocional de una razón social muy conocida, ese evento lo catapultó a la fama.
Allí fueron éxito la cumbia fatalidad, cantor Sabanero y San Isidro labrador entre otros, eso le mereció ganar fama y prestigio en la región sabanera y ser referente para que otros jóvenes de la época como el hoy Rey Vallenato Fredy Sierra y Pedro Elías, se iniciaran en este difícil campo del arte.
Aunque su paso por este mundo terreno fue efímero, nos dejó un legado musical que al sol de hoy es desconocido por la juventud, que se niega a conocer las raíces de su gente y el folclor, lo que ha sido apoyado por algunas administraciones que han querido politizar el festival que en su honor fundara el cantautor Remberto Martínez para conmemorar la fecha de su muerte.