25/05/2026
Abelardo De La Espriella habría recibido dineros del gobierno de Venezuela, a través del presunto testaferro de Nicolás Maduro.
Una nueva investigación del periodista Daniel Coronell ha generado controversia en el escenario político nacional tras revelar presuntas transferencias de dinero vinculadas al empresario Alex Saab hacia cuentas relacionadas con el abogado y actual figura política Abelardo de la Espriella.
Según el reporte, basado en documentos de un expediente civil en Florida, en el año 2014 se habrían realizado giros que superarían los 370.000 dólares, provenientes de estructuras empresariales asociadas a Saab, quien enfrenta procesos judiciales en Estados Unidos por presunto lavado de activos y corrupción.
La investigación detalla que los recursos habrían salido de compañías utilizadas en operaciones comerciales cuestionadas en Venezuela, entre ellas esquemas de alimentos subsidiados y proyectos de construcción. Parte de estos fondos, según los documentos, habrían terminado en cuentas vinculadas al entonces abogado de Saab.
Uno de los elementos más llamativos del caso es una carta firmada en 2014 que confirma tres transferencias específicas, todas con montos inusuales terminados en “50 dólares”, lo que en el ámbito financiero podría interpretarse como una posible técnica de estructuración de pagos.
En el documento se lee además una instrucción directa sobre el destino del dinero: “los fondos deben ser entregados al señor Rafael Mora”, aunque no se aclara su identidad ni su rol dentro de la operación.
El caso también incluye correos electrónicos y confirmaciones bancarias internacionales que muestran el recorrido del dinero a través de distintas entidades financieras entre Hong Kong, el Caribe y Estados Unidos.
De la Espriella, quien en su momento representó legalmente a Saab, ha reconocido públicamente su relación profesional, afirmando en declaraciones anteriores: “Yo le dije: soy tu abogado, siéntate con los americanos y coopera”, mientras Saab lo describió como “un gran abogado y amigo”.
La investigación continúa generando debate político en medio del clima electoral y abre nuevas preguntas sobre la relación entre el mundo empresarial, la justicia internacional y la política colombiana.