30/03/2026
Me gusta incomodar al público.
Porque cuando alguien se incomoda, algo se mueve muy muy adentro… y algo nuevo puede empezar. Es parte de mi estilo a la hora de capacitar y entrenar.
En mis talleres y conferencias, no busco solo aplausos. Busco transformación REAL. Por eso uso elementos, ejercicios y actividades que sacan a las personas de su zona cómoda y las IMPULSA a mirarse distinto.
Hoy, además, me estoy formando como capacitadora con , fortaleciendo herramientas que me permiten llevar estos procesos a un nivel más profundo y consciente.
Y hay algo que tengo cada vez más claro:
la emoción es parte del objetivo a la hora de hablar en público, pero también se trata de lograr sembrar una semilla en la mente de los participantes.
Hoy, con la IA, tenemos más herramientas que nunca para crear experiencias poderosas. Y eso es una gran noticia: la información está al alcance de todos.
Pero ojo con esto:
no se trata de usar herramientas por usarlas.
Cada elemento, cada dinámica, debe estar profundamente alineado con el mensaje. Si no, se queda en “una actividad bonita y ya”.
Como decía Aristóteles:
“Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito”.
La emoción mueve…
pero si no pasa a la acción, queda en un recuerdo fugaz. Lo realmente importante ocurre, cuando una idea deja de ser momentánea y empieza a formar parte de quién eres.
Este ejercicio del labial rojo , tuvo un dato histórico de la segunda guerra mundial y, al pedir que una persona lo hiciera, se levantaron 3 en total.
Me siento muy feliz por haber logrado que comunicaran su pitch desde el poderío y liderazgo usando un elemento como el labial rojo. Una experiencia inolvidable
Pronto un mensaje de impacto en Cali