04/09/2026
Hace 26 años, María Consuelo Córdoba sufrió un ataque que cambiaría su vida para siempre.
En el año 2000, María Consuelo llegó a Bogotá desde Istmina, Chocó, junto a su entonces esposo. Tiempo después, él quiso regresar al Chocó, pero ella decidió quedarse en la capital para trabajar.
Según María Consuelo, su esposo no aceptó su decisión. Una noche llegó hasta su vivienda y, cuando ella abrió la puerta, le arrojó al rostro un líquido que llevaba en un recipiente de aguardiente. Al principio no sabía qué era, hasta que descubrió que se trataba de ácido.
Las consecuencias fueron devastadoras. Durante estos 26 años, María Consuelo ha pasado largos periodos hospitalizada y se ha sometido a cerca de 87 cirugías para reconstruir las zonas afectadas. Actualmente utiliza una máscara para proteger su rostro y tubos en la nariz que le permiten respirar.
Mientras ella sigue viviendo con las consecuencias del ataque, asegura que su exesposo está en libertad y que incluso formó una nueva familia.
El desgaste físico y emocional llegó a ser tan grande que, en 2017, María Consuelo comenzó a contemplar la 3ut4n4sia. Sin embargo, durante la visita del papa Francisco a Colombia tuvo la oportunidad de conocerlo y, según contó, él le pidió que no terminara con su vida. Sus palabras la llevaron a seguir luchando.
Nueve años después, su situación sigue siendo muy difícil. Hoy, a sus 58 años, todavía necesita nuevos procedimientos médicos, vive en una habitación alquilada en Bogotá y asegura que debe pedir ayuda económica en buses y en el TransMilenio para poder salir adelante.
Después de tantos años, María Consuelo dice sentirse agotada y ha vuelto a expresar su deseo de acceder a la 3ut4n4sia, un procedimiento que tiene autorizado desde hace cuatro años y que ahora depende de su decisión.
Su historia volvió a conmover a Colombia y llegó hasta el empresario Arturo Calle, quien se ofreció públicamente a comprarle una casa y ayudarla económicamente.
Así, después de 26 años viviendo con las consecuencias de aquel ataque, María Consuelo recibió una nueva esperanza justo cuando asegura sentirse sin fuerzas para continuar.
¿Qué opinas de su historia?