30/09/2026
No confundas mi silencio con olvido; simplemente aprendí a dejar en manos de Dios lo que yo ya no puedo controlar. No olvidé lo que hicieron, ni las palabras que dolieron, ni las decepciones que tuve que soportar. Solo entendí que seguir buscando explicaciones también puede robarte la paz. Hoy prefiero guardar silencio, poner límites y continuar mi camino sin cargar con lo que otros decidieron hacer. Dios conoce cada verdad, incluso esas que nunca se dijeron en voz alta. Yo no necesito perseguir justicia ni devolver el daño; confío en que cada acción tiene sus consecuencias. ¿Tú también aprendiste que a veces guardar silencio es elegir tu paz?