04/06/2026
El corregimiento de La Palmera, en la zona rural plana de Tuluá, vive una doble realidad. Por un lado, sus habitantes destacan la tranquilidad, la seguridad y la solidaridad vecinal como el valor que los mantiene arraigados a su tierra. Por el otro, líderes comunales denuncian emergencias que llevan años sin respuesta por parte de las autoridades.
Durante una visita que realizamos este miércoles 3 de junio, varios residentes coincidieron en que la fortaleza de La Palmera está en su gente. Amparo Bastidas, secretaria de la Junta de Acción Comunal de La Palmera y habitante hace 47 años en el sector aseguró que ama el lugar “por la tranquilidad, por la vecindad, porque somos una comunidad muy unida”. Y añadió: “Cuando se ha necesitado apoyo para cualquier necesidad, hemos contado con todos y se vive en paz”.
Ese mismo sentimiento lo expresó Luz Mery Jaramillo Ospina Tesorera de la Junta de Acción, “Somos gente muy unida, muy colaboradores. Lo que usted necesite aquí, el uno dice: ‘sí, yo lo tengo, venga por él’”.
Para Cipriano Barbosa, quien llevan décadas en La Palmera, la seguridad es otro motivo para quedarse. “Acá usted no escucha robos, nada. Es una seguridad muy buena. Para mí La Palmera es todo”. Incluso para los más buenos Martha Elena Estupiñan quién vive en callejón Limar hace siete años, rechazan la idea de mudarse a la ciudad. “Realmente no cambio esta paz de acá de La Palmera a estar viviendo en Tuluá. Soy muy feliz en este lugar”.
Sin embargo, la Junta de Acción Comunal advierte que el abandono estatal pone en riesgo esa calidad de vida. En diálogo con Alerta Tuluå, los cuatro líderes describieron las principales emergencias que afectan a niños, adultos mayores y campesinos.
*1. Alcantarillado colapsado y planta de agua inoperante*
Amparo Bastidas, secretaria de la Junta, denunció que hace seis años se instaló una tubería de menor dimensión desde el Parque Los Carabineros hasta la parte baja, lo que provoca rebosamientos constantes. “El agua se está quedando estancada y se está saliendo por las recámaras y hasta en las viviendas”, afirmó. A eso se suma que la planta de tratamiento de agua potable dejó de funcionar hace más de un año por el daño de la motobomba. “Tocó dejar de usarla y seguir manejando artesanalmente con el cloro como toda la vida”.
La comunidad también alertó por los permisos de parcelación que otorga la administración municipal sin garantizar servicios públicos. Advierten que los proyectos de viviendas nuevas colapsarían un acueducto que ya no da abasto. “No somos aptos para dar ese servicio. Ojalá la Alcaldía no esté dando viabilidad sin contar con las comunidades y las deficiencias que tenemos en acueducto y alcantarillado”, reclamaron.
*2. Diez años sin puesto de salud*
Marta Elena Estupiñán Gil señaló que La Palmera no tiene atención médica desde hace más de una década. Los adultos mayores deben desplazarse hasta Tres Esquinas o Tuluá con altos costos de transporte. “Estamos desprotegidos en lo que es la salud. No vienen del hospital a realizar brigadas de sslud, no vienen de nada. Estamos abandonados totalmente”, aseguró.
*3. Vías deterioradas y sin mantenimiento oficial*
Cipriano Barboza, vicepresidente de la Junta, explicó que solo el sector agroindustrial interviene las vías cuando saca caña. “Hemos pedido ayuda municipal y hasta ahora no nos han colaborado. Necesitamos que nos echen balasto y manden maquinaria, no solo que raspen porque en invierno queda pantano y en verano polvo”.
*4. Energía inestable*
Amparo Bastidas denunció que un tramo de la red de energía en el caserío abajo de la escuela está en mal estado. “No puede lloviznar o ventear porque nos quedamos sin servicio. El fin de semana pasado estuvimos casi 24 horas sin energía y en las avícolas murieron pollos por falta de ventilación”.
*5. Educación precaria: una profesora para cinco grados*
La escuela Francisco María Lozano pasó de tres a una sola docente para toda la primaria. Para bachillerato, los estudiantes deben ir a Tres Esquinas. “Después que salen de bachiller todos los jóvenes emigran a la ciudad porque no hay oportunidades, ni capacitaciones aquí”, lamentó Bastidas.
*6. Sin internet ni señal telefónica*
Luzmery Jaramillo Espinal, tesorera de la Junta, explicó que la falta de conectividad impide incluso trámites de salud. “Para pedir cita médica nos toca desplazarnos hasta Tuluá, porque aquí no hay señal de telefonía e internet, hay empresas particulares que ofrecen el servicio de internet en las casas y si usted se aleja de su vivienda se queda sin señal. En pandemia tocaba recibir citas virtuales parados en las canchas de Cortuluá”.
*Llamado a la acción*
Los líderes de La Palmera pidieron a la Alcaldía de Tuluá, Gobernación del Valle, Empresas Municipales, Celsia y las secretarías de Salud y Educación atender de manera urgente estas necesidades. “Estamos abandonados totalmente”, concluyó la comunidad.