04/05/2026
“En el estanque de Bethesda, en Jerusalén, había gente que creía… pero también esperaba algo más: un movimiento del agua, un momento “especial”, una señal adicional.
Entonces apareció Jesucristo… y rompió el esquema.
No necesitó agua en movimiento, ni rituales, ni turnos, ni condiciones.
Solo una cosa: fe.
Aquel hombre llevaba 38 años esperando el “método”… cuando en realidad lo que necesitaba era a Jesús.
Hoy sigue pasando lo mismo.
A veces creemos, pero seguimos buscando apoyos, señales o “algo más” que nos dé seguridad.
Pero la verdad es clara:
la fe en Jesús es suficiente.
Todo lo que intentamos añadir no fortalece la fe… revela que aún no hemos entendido en quién está puesta.”