02/06/2026
Carta abierta a los doctores Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, en sus manos
Por Eduardo Santo Ortega Vergara
Señores candidatos a la presidencia de la república de Colombia, doctores: Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, quiero hacerles llegar estas líneas hasta las fibras más cercanas a su corazón, ojalá estén dispuestos a aceptarlas, al menos a leerlas.
Lo primero es decirles que solo tienen 20 días, o menos para llegar a conquistar esos corazones que se insensibilizan ante el tema político; con ellos, que seguramente han endurecido su carácter para no dejarse manipular por discursos de odios y desavenencias, deben manejar otro tipo de discurso. Más disruptivo, que logren convencer con ideas y sapiencia, con aptitud y actitudes de verdaderos líderes, modelos y ejemplos; dispuestos a cambiar este derrotero de calumnias, de señalamientos y de odios encarnizados, polarización total, de la cual ya estamos bastantes cansados. No soportamos más.
Lo primero es pedirles, por favor, que no subestimen la inteligencia de los colombianos; aquí, y eso está claro, desde el trabajador más humilde hasta el letrado más importante puede darles una cátedra del verdadero sentir de un pueblo avasallado por la injusticia y la corrupción.
Puede darles, el señor de la carretilla que vende verduras y aguanta sol todo un día, como el taxista que debe trabajar más de doce horas para sacar la tarifa del dueño del carro y los pesitos para el sustento de su familia, el verdadero sentir de lo que un pueblo quiere escuchar, lo que necesita de verdad; pero más allá, lo que quiere evidenciar y palpar de sus líderes. Más acción, menos perorata, menos vulgaridad.
No se crean superiores porque manejan un discurso supuestamente intelectual e ideológico y se vituperan con palabras de grueso calibre; en el pueblo, así como hay chabacanes, grotescos pero no brutos, hago la salvedad, también hay ilustrados y grandes lectores que entienden, ambos sectores, lo que pasa en el país. Hay claridad en ello, solo que a veces preferimos la juerga, la mamadera de gallo a lo serio e intelectual.
Les propongo que hagan un pacto de caballeros, sean modelo y ejemplo, trabajen estos veinte días sin ofensas, sin agravios; con propuestas, con ideas sostenibles y factibles, lleven discursos de paz y amor, tómense un tinto con la base, con ese pueblo cansado de lo mismo; cansados de tanto impuesto, cansados de tanto trabajo informal, cansados de no tener casa, ni espacios para darle estudios a sus hijos.
Siéntense y hablen con las viudas, con las madres sin sus hijos, con los huérfanos, con los desterrados que viven en la inopia, fuera de sus tierras; con los campesinos desplazados; con los que viven la violencia en su propio terruño, quizás ellos tengan buenas ideas que ustedes puedan poner en acción.
Sin ofensas, sin agravios, hago énfasis en esto; estoy seguro que aprenderán, de ellos, a ser mejores personas. Ese es el mensaje que queremos enviarles porque en esencia eso es lo que queremos escuchar de ustedes.
De basura e improperios ya estamos cansados, por ello queremos más compromisos, saberlos dispuestos a trabajar de manera sosegada pero preparados a cambiar las armas por la palabra filosófica.
Si no son capaces de ponerse de acuerdo, dos mortales como ustedes, seguramente no serán capaces de dirimir la polarización de 48 millones de habitantes de un país tan lindo como el nuestro. Con más, pero sin espacio, un colombiano del común con un sentir extraordinario. Sólo Eso