08/06/2026
“Gracias por mi segundo nacimiento”
Luis Carlos Rojas Mayorga
8 de junio de 2026
Hay momentos en la vida que no se pueden explicar con palabras, solo con gratitud. Momentos en los que uno comprende que no está aquí por casualidad, sino por misericordia.
Hoy miro hacia atrás y reconozco con humildad que hace 8 años volví a nacer. No solo en el cuerpo, sino en la conciencia de lo que significa estar vivo.
Y eso no se olvida.
He pasado por días de ruido, de preguntas, de cansancio interior, de búsqueda sincera en medio de un mundo que a veces confunde más de lo que orienta. Pero en medio de todo eso, sigo aquí. Sigo respirando. Sigo aprendiendo. Sigo intentando comprender el propósito de cada día.
Y por eso hoy no quiero hablar desde la queja, sino desde la gratitud.
“Jehová es mi pastor”, dice el Salmo 23. Y hoy esa frase deja de ser solo un texto bíblico para convertirse en memoria viva. Porque solo el Pastor puede sostener la vida cuando todo parece frágil, y solo Él puede restaurar lo que el tiempo, el dolor o el cansancio intentan desgastar.
He comprendido que no todo lo que ha pasado en mi vida fue fácil, pero tampoco fue vacío. Cada proceso dejó una enseñanza. Cada valle tuvo un propósito. Cada silencio tuvo una voz que, aunque no siempre entendí, me sostuvo sin soltarme.
Hoy quiero agradecer.
Agradecer por la vida.
Agradecer por la segunda oportunidad.
Agradecer por la fe que a veces ha sido pequeña, pero nunca inexistente.
Agradecer incluso por los momentos en los que no entendí nada, pero igual seguí adelante.
También he entendido que el alma necesita descanso, que no todo ruido construye, y que no todo lo que el mundo ofrece alimenta el espíritu. Por eso elijo con más cuidado lo que dejo entrar en mi mente y en mi corazón. No por huida, sino por amor a la paz interior y a lo que estoy llamado a ser.
No quiero vivir distraído. Quiero vivir consciente.
No quiero solo existir. Quiero comprender.
Y si hoy puedo decir algo con certeza es esto: sigo aquí por gracia, no por mérito.
El Salmo 23 ya no es solo una lectura; es un camino vivido. Un Pastor que guía, un valle que forma, una mesa que restaura, y una bondad que sigue acompañando incluso cuando uno no sabe cómo agradecer lo suficiente.
Hoy simplemente digo:
Gracias, Señor, por estos 8 años de vida.
Gracias por sostenerme cuando no lo sabía.
Gracias por enseñarme a volver a empezar.
Y si mi vida continúa, que sea con propósito, con conciencia y con gratitud.
Porque mientras Tú seas mi Pastor, nada me faltará.