10/05/2026
| 𝟭𝟵𝟴𝟱: 𝗨𝗡 𝗗𝗜́𝗔 𝗖𝗢𝗠𝗢 𝗛𝗢𝗬
𝗩𝗶𝗲𝗿𝗻𝗲𝘀 𝟭𝟬 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝘆𝗼 𝗱𝗲 𝟭𝟵𝟴𝟱
06:00 a. m.: Medio centenar de policías de diferentes delegaciones de la región rodean y capturan a 40 hombres y dos mujeres indígenas de Boruca, Yimba Cájc y Térraba. Los acusan de cerrar un trillo para impedir la extracción ilegal de 400 tucas de madera almacenadas en un predio camino al actual colegio de Térraba —la madera provenía de los bosques de Boruca—.
08:00 a. m.: Los 40 hombres son ingresados en tres celdas de la delegación de Buenos Aires.
12:00 m.: Uno de los detenidos es hijo del segundo al mando policial. Su padre autoriza liberarlo, pero él se niega y permanece solidario con el grupo. Las dos mujeres fueron liberadas después del mediodía. El jefe policial impidió el ingreso de alimentos para los presos y tampoco autorizó a sus subalternos prepararles comida.
07:00 p. m.: En un camión transportador de abonos —siempre he creído que fue preparado con ese propósito— los 40 indígenas fueron obligados a subir. Les colocaron una lona encima para concentrar el terrible olor de los abonos, sin importar el estado de los Mayores. Bajo fuerte custodia fueron trasladados a la cárcel de Pérez Zeledón.
08:30 p. m.: Una treintena de policías fuertemente armados esperaban a los indígenas, pues desde Buenos Aires les habían informado que se trataba de personas altamente peligrosas.
09:00 p. m.: El jefe carcelario constata que ninguno de los indígenas representa peligrosidad alguna y ordena desocupar un módulo entero, dado que ninguno puede ser alojado junto a reos de perfiles violentos.
10:00 p. m.: El jefe carcelario de Pérez Zeledón autoriza abrir la cocina para que otros reos preparen alimentos a los indígenas.
𝗦𝗮́𝗯𝗮𝗱𝗼 𝟭𝟭 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝘆𝗼 𝗱𝗲 𝟭𝟵𝟴𝟱
07:00 a. m.: Desayuno con café y un par de bolillos de pan —insuficiente para un indígena acostumbrado al plato de pinto con algo—. Se completó con más pan y galletas de la pulpería del penal.
10:00 a. m.: Guardas del penal avisan que desde el centro de San Isidro de El General llegarán alimentos preparados para el almuerzo: pollo asado, tortillas, frescos, arroz, frijoles y picadillo. Una verdadera comilona.
01:00 p. m.: Llegó de improviso monseñor Ignacio Trejos Picado. Fue ese día que comprendí el protocolo de reverencia, porque había que hincarse y besarle el anillo, según me indicaron los dos Mayores que lo hicieron. Don Ignacio expresó el apoyo total de su iglesia a la lucha indígena.
A partir de ese momento no volvimos a comer del penal, pues los casaditos con todo llegaban a montones.
𝗗𝗼𝗺𝗶𝗻𝗴𝗼 𝟭𝟮 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝘆𝗼 𝗱𝗲 𝟭𝟵𝟴𝟱
El jefe del penal autorizó que los "peligrosos delincuentes" salieran a jugar fútbol en la plazoleta. De un patadón, la bola traspasó el perímetro. El más flaco del grupo salió a recuperarla y volvió a guardarse solito (foto 2).
𝗟𝘂𝗻𝗲𝘀 𝟭𝟯 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝘆𝗼 𝗱𝗲 𝟭𝟵𝟴𝟱
Poco después del almuerzo, el jefe del penal comunicó que a partir de las 2:00 p. m. todos serían liberados.
𝑃𝑜𝑠𝑡𝑑𝑎𝑡𝑎
Los abogados de la Comisión Nacional de Asuntos Indígenas (CONAI), entidad estatal, asumieron el proceso legal. Sin embargo, sospechosamente permitieron que las 400 trozas de madera salieran de Térraba, y el responsable de la deforestación nunca recibió siquiera una multa.
Aun así, aquellos cuatro días marcaron un antes y un después, porque fue el inicio de una lucha cohesionada entre pueblos indígenas por la defensa de sus derechos.
La foto 1 corresponde a un encuentro realizado hace 10 años. Todos los hombres sentados ya no nos acompañan. Don Nemecio, don Rafa, Memito y Coya.
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