14/05/2026
CUANDO LA CONFUSIÓN NOS HACE SACRIFICAR A QUIENES SÍ NOS AMABAN DESINTERESADAMENTE:
"CUANDO LLAMAMOS BUENOS A QUIENES NOS PERVIERTEN
Y NOS DESTRUYEN,
Y MALOS A QUIENES NOS RESTAURAN Y NOS PROYECTAN HACIA LOS PROPÓSITOS DE DIOS."
Nosotras hemos visto.
Y Cómo duele verlo con impotencia y reconocerlo.
Hay personas que en momentos de vulnerabilidad, 
Cuando nuestras heridas están abiertas,
cuando nuestras emociones nos gobiernan,
hay personas que se acercan.
No para sanar,
sino para aprovecharse.
Nos confunden.
Nos envenenan contra quienes realmente nos aman.
Y nosotras,
cegadas por el dolor,
les creemos.
Sacrificamos a quienes sí aportaban valor a nuestra vida.
Nos alejamos de quienes tenían un corazón sano,
veíamos el respaldo de Dios sobre ellos, y genuinamente buscaban nuestro bien.
Y nos entregamos a quienes nos ofrecieron una salida falsa,
un consuelo momentáneo,
una aparente comprensión.
Pero porque estaban sus propios intereses egoístas de por medio.
Y aquí quiero detenerme,
porque este es uno de los engaños más perversos que existe.
Cuando llamamos bueno a quienes nos pervierten y nos destruyen, y malo a quienes nos restauran y nos proyectan hacia los propósitos de Dios.
Esa inversión de valores es la trampa más sutil del enemigo.
El que nos confronta con la verdad,
el que nos pone límites,
el que nos llama a la santidad,
es tachado de rígido,
de juez,
de insensible.
Y el que nos justifica en nuestro pecado,
el que nos halaga en nuestra debilidad,
el que nos dice lo que queremos oír,
es aclamado como compasivo,
como comprensivo, como
"el único que realmente me entiende".
Pero la Escritura advierte:
"¡Ay de los que a lo malo dicen bueno,
y a lo bueno malo;
que hacen de la luz tinieblas,
y de las tinieblas luz!"
(Isaías 5:20).
Eso es exactamente lo que ocurre cuando nosotras,
en nuestra confusión,
cambiamos a los sanos por los tóxicos.
Llamamos "amor" a la manipulación,
y "control" a los límites sanos.
Llamamos "libertad" a la destrucción,
y "opresión" a la protección.
Y mientras tanto,
quienes realmente nos aman
—los que nos confrontan con verdad,
los que nos impulsan hacia Dios—
Son apartados.
Y quienes nos usan
—los que se aprovechan de nuestra vulnerabilidad—
ocupan su lugar.
1. EL ENGAÑO DE LOS QUE SE APROVECHAN DE LA VULNERABILIDAD:
Hay personas que tienen un radar para detectar la fragilidad.
No llegan cuando estamos fuertes.
Llegan cuando estamos rotas.
Cuando dudamos.
Cuando nuestra brújula moral está confusa.
Y entonces,
en lugar de ayudarnos a ver con claridad,
nos confunden aún más.
Nos hacen creer que quienes nos amaban en realidad nos dañaban.
Y que ellos,
los recién llegados,
son los únicos que nos entienden.
La Escritura advierte sobre este tipo de personas:
"Porque los tales son falsos apóstoles,
obreros fraudulentos,
que se disfrazan como apóstoles de Cristo.
Y no es maravilla,
porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz"
(2 Corintios 11:13-14).
No vienen con rostro de enemigo.
Vienen con rostro de salvadores.
No atacan directamente.
Manipulan sutilmente.
Y su objetivo no es nuestro bien;
es nuestro uso.
El teólogo Dietrich Bonhoeffer escribió:
"El mayor engaño no es el que viene con claras intenciones malvadas.
Es el que viene disfrazado de luz,
de compasión,
de comprensión.
Porque cuando el engaño se viste de luz,
la víctima no solo cae;
defiende a su propio verdugo."
2. LOS VERDADEROS APROVECHADOS CONTRA LOS VERDADEROS APORTADORES:
Con el tiempo,
la verdad sale a la luz.
Nosotras comenzamos a ver.
Nos damos cuenta de que aquellos a quienes sacrificamos
—los que nos confrontaban con verdad,
los que ponían límites sanos,
los que tenían un corazón íntegro—
Eran los verdaderos aportadores para nuestro bien, y para que Dios llevara a cabo el propósito que tiene con nuestra vida. 
Y aquellos por quienes los cambiamos
—los que nos halagaban en nuestra debilidad,
los que justificaban nuestro pecado,
los que nos hacían sentir que éramos víctimas—
Eran los verdaderos vividores.
Los drenadores.
Los aprovechados.
Los manipuladores.
Los interesados.
El apóstol Pablo distinguió entre dos tipos de personas:
"Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne;
pero los que son del Espíritu,
en las cosas del Espíritu"
(Romanos 8:5).
El que vive según la carne busca su propio beneficio.
El que vive según el Espíritu busca edificar.
El drenador toma y es materialista.
El aportador da y es integral.
El psicólogo Dr. George K. Simon, experto en manipulación, escribió:
"El manipulador no es el que te confronta con la verdad aunque duela.
El manipulador es el que te dice lo que quieres oír para ganar tu confianza,
y una vez que la tiene,
te usa para sus fines egoístas, caprichosos, ególatras, y hasta a veces aberrantes.
La confusión inicial es parte del proceso.
La claridad llega cuando ya es tarde."
3. LA IRONÍA DOLOROSA:
LOS QUE CRITICABAN ERAN LOS QUE APROVECHABAN:
La ironía más cruel es que aquellos que nos hicieron ver como "abusadores" a quienes nos amaban,
eran ellos mismos los abusadores.
Nos envenenaron contra los sanos,
y nos ataron a los tóxicos.
Nos hicieron creer que la gente de bien era peligrosa,
mientras ellos,
los peligrosos,
se disfrazaban de ángeles.
El pastor Charles Spurgeon comentó:
"El corazón humano es un terreno fértil para el autoengaño.
Y cuando el autoengaño se encuentra con un manipulador hábil,
la persona termina defendiendo a quienes la destruyen y atacando a quienes la aman."
4. LO QUE NOSOTRAS PODEMOS HACER
Si nosotras hemos caído en esta trampa, o si queremos evitar caer en ella, podemos:
a) No tomar decisiones importantes en momentos de vulnerabilidad emocional. Las heridas abiertas nublan el juicio.
b) Discernir de quienes nos halagan constantemente en nuestra debilidad. Los que de verdad nos aman nos confrontan;
los que nos quieren usar nos adulan.
c) Dar tiempo al tiempo.
La verdad tiene una forma de revelarse. No tomar decisiones apresuradas.
d) Buscar consejo de personas que son leales, honestas y que hayan demostrado fidelidad a largo plazo.
No de los recién llegados que nos dicen lo que queremos oír.
e) Reconocer que hemos sido engañadas, si ese es el caso.
El que vive engañando y traicionando a otros tarde temprano, hará lo mismo con nosotros.
No hay vergüenza en haber caído si estamos dispuesto a enmendar nuestros errores.
La vergüenza es quedarse en el error.
PREGUNTAS PARA NOSOTRAS:
· ¿Hemos sacrificado a quienes realmente nos amaban por personas interesadas, que se aprovecharon de nuestra vulnerabilidad?
· ¿Nos hemos dado cuenta, con el tiempo, de quiénes eran los verdaderos aprovechados?
· ¿Estamos dispuestas a reconocer el error y restaurar lo que se rompió?
· ¿Hemos llamado "bueno" a quien nos destruye, y "malo" a quien nos restaura?
𝙾𝚁𝙰𝙲𝙸Ó𝙽:
𝙳𝙴𝙲𝙸𝚂𝙸Ó𝙽 𝙵𝚁𝙴𝙽𝚃𝙴 𝙰 𝙳𝙸𝙾𝚂
𝚂𝚎ñ𝚘𝚛,
𝚙𝚎𝚛𝚍ó𝚗𝚊𝚗𝚘𝚜 𝚙𝚘𝚛 𝚕𝚊𝚜 𝚟𝚎𝚌𝚎𝚜 𝚚𝚞𝚎,
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𝚜𝚊𝚌𝚛𝚒𝚏𝚒𝚌𝚊𝚖𝚘𝚜 𝚊 𝚚𝚞𝚒𝚎𝚗𝚎𝚜 𝚛𝚎𝚊𝚕𝚖𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚗𝚘𝚜 𝚊𝚖𝚊𝚋𝚊𝚗.
𝙿𝚎𝚛𝚍ó𝚗𝚊𝚗𝚘𝚜 𝚙𝚘𝚛 𝚕𝚕𝚊𝚖𝚊𝚛 "𝚋𝚞𝚎𝚗𝚘" 𝚊 𝚚𝚞𝚒𝚎𝚗 𝚗𝚘𝚜 𝚙𝚎𝚛𝚟𝚎𝚛𝚝í𝚊 𝚢 𝚗𝚘𝚜 𝚍𝚎𝚜𝚝𝚛𝚞í𝚊,
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𝙰𝚏𝚒𝚗𝚊 𝚗𝚞𝚎𝚜𝚝𝚛𝚘 𝚍𝚒𝚜𝚌𝚎𝚛𝚗𝚒𝚖𝚒𝚎𝚗𝚝𝚘.
𝚈 𝚙𝚛𝚘𝚝é𝚐𝚎𝚗𝚘𝚜 𝚍𝚎 𝚕𝚘𝚜 𝚖𝚊𝚗𝚒𝚙𝚞𝚕𝚊𝚍𝚘𝚛𝚎𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚜𝚎 𝚍𝚒𝚜𝚏𝚛𝚊𝚣𝚊𝚗 𝚍𝚎 𝚕𝚞𝚣.
𝙳𝚊𝚗𝚘𝚜 𝚍𝚒𝚜𝚌𝚎𝚛𝚗𝚒𝚖𝚒𝚎𝚗𝚝𝚘 𝚙𝚊𝚛𝚊 𝚍𝚒𝚜𝚝𝚒𝚗𝚐𝚞𝚒𝚛 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚎 𝚎𝚕 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘𝚜 𝚞𝚜𝚊 𝚢 𝚎𝚕 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘𝚜 𝚊𝚖𝚊.
𝙴𝚗 𝚎𝚕 𝚗𝚘𝚖𝚋𝚛𝚎 𝚍𝚎 𝙹𝚎𝚜ú𝚜,
𝚚𝚞𝚎 𝚎𝚜 𝚕𝚊 𝚅𝚎𝚛𝚍𝚊𝚍 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘𝚜 𝚑𝚊𝚌𝚎 𝚕𝚒𝚋𝚛𝚎𝚜. 𝙰𝚖é𝚗.