27/05/2026
Poligrafo
La presentación de la terna costarricense para la Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) ha generado críticas inmediatas en diversos sectores de la oposición, quienes denuncian a través de redes sociales que la administración de la presidenta Laura Fernández está utilizando este espacio regional para saldar deudas políticas. El centro de los cuestionamientos es la inclusión del exdiputado Gilberth Jiménez Siles en la nómina oficial, un nombramiento que los sectores críticos —especialmente desde el Frente Amplio y el Partido Liberación Nacional— señalan directamente como un "pago de favores" por la lealtad que el exlegislador demostró hacia el oficialismo durante la pasada legislatura, tras su ruptura con las filas verdiblancas.
Las denuncias que circulan en las plataformas digitales han puesto el dedo en la llaga sobre la contradicción del discurso gubernamental. Los sectores opositores han recordado que la actual administración criticó duramente en el pasado el uso de puestos públicos para premiar aliados políticos; sin embargo, al postular a Jiménez —quien se alineó con la agenda oficialista y se integró al movimiento conocido como "jaguar"—, le señalan que están replicando las mismas prácticas que tanto cuestionaron. Para los críticos, este movimiento confirma que la idoneidad técnica ha quedado en segundo plano frente a la necesidad de recompensar a quienes sirvieron de aliados estratégicos en el Congreso.
Sin embargo, desde la otra acera, quienes respaldan la nominación rechazan categóricamente que se trate de un intercambio de favores. Estos sectores argumentan que la decisión es un reconocimiento al valor del exdiputado por haber tenido la determinación de renunciar a la fracción del PLN tras constantes conflictos internos, optando por no respaldar lo que califican como "políticas revanchistas" de su antiguo partido contra la gestión del expresidente Rodrigo Chaves. Los defensores de Jiménez enfatizan que su currículum y atestados profesionales lo respaldan plenamente para ocupar un cargo de tal relevancia regional. Para estos sectores, más allá de la polémica, el exdiputado demostró coherencia al desmarcarse de una estrategia que, según denuncian, buscaba deslegitimar al gobierno de turno a toda costa. Bajo esta óptica, su inclusión en la terna no es una dádiva política, sino la elección de una figura con capacidad probada para representar a Costa Rica en el SICA.
Ante la creciente controversia, la presidenta Laura Fernández no se ha pronunciado de momento sobre los cuestionamientos y denuncias de la oposición. Se espera que la mandataria aborde este tema y brinde explicaciones sobre la elección de esta terna durante su próxima conferencia de prensa semanal, donde se prevé que los medios de comunicación consulten sobre los criterios técnicos y la polémica que rodea la figura de Gilberth Jiménez. Hasta entonces, la crítica sobre una supuesta doble moral en la gestión de cargos públicos continúa ganando fuerza en los diversos frentes opositores.