Ronaldo Llácer Leyva - Teología

Ronaldo Llácer Leyva - Teología Adventista Del Séptimo Día Libre. Defensor de la Teología de la Última Generación y del Mensaje de 1888. Soy Adventista del Séptimo Día de tercera generación.

El 2 de Abril del 2020 me uní a la Iglesia Adventista del Séptimo Día Libre. Creo en el Mensaje del Tercer Ángel y como misión predicar la Verdad Presente. El fundamento de mi fe está en la Santa Biblia y los escritos inspirados de Elena G. de White. Creo en la Teología de la Última Generación y en el Mensaje de 1888 predicado en Minneapolis por Jones y Waggoner. Maranatha: Cristo Viene Pronto. Ro

m 16:20 Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.

“Vayan, enseñen, traigan al discipulado a todas las naciones. Dales el conocimiento de la verdad de Mi evangelio, que se...
14/08/2026

“Vayan, enseñen, traigan al discipulado a todas las naciones. Dales el conocimiento de la verdad de Mi evangelio, que se basa en la verdad. Guíelos a entender que EL PADRE, EL HIJO Y EL ESPÍRITU SANTO SON LAS AGENCIAS AMOROSAS Y PODEROSAS DEL CIELO para llevar a cabo la obra de REPRESENTAR A DIOS EN EL MUNDO...” (Lt93-1900)

 y  destacados🚨🚨🚨 Saludos. Dios te bendiga. Si estás siguiendo la serie: "La Teología de los Antitrinitarios". Me compla...
13/08/2026

y destacados

🚨🚨🚨 Saludos. Dios te bendiga. Si estás siguiendo la serie: "La Teología de los Antitrinitarios". Me complace informarle que este viernes 14 sale en estreno nuestro tema #07, Bajo el título: Ellos no saben quién es el Espíritu Santo - PARTE 02. NO TE LO PIERDAS !!! 🚨🚨🚨

Nueva Serie: La Teología de los AntitrinitariosTEMA 07: Ellos no s...

12/08/2026

Un tema interesante para ver.

Ellos no saben quién es el Espíritu Santo - PARTE 01Míralo Completo en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=F5Hea9Vc...
10/08/2026

Ellos no saben quién es el Espíritu Santo - PARTE 01

Míralo Completo en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=F5Hea9VcgzY

Existe una forma muy sencilla de distinguir la verdad del error. Por lo general los argumentos de la verdad son claros, simples, sencillos y directos. Mientras que los argumentos del error son turbios, complicados, rebuscados y complejos. Siguiendo esta regla encontraremos que toda falsa doctrina necesita una multitud de palabras y argumentos para poder explicarse y darse a entender. Mientras que la verdad, cuando es presentada, apela a la lógica y al sentido común, sus argumentos son tan simples que hasta un niño los puede comprender. Explicando esta clave la hermana White escribió:

“La verdad es directa, clara, sencilla, y se destaca audazmente en su propia defensa; pero NO SUCEDE ASÍ CON EL ERROR. Este es tan tortuoso que NECESITA UNA MULTITUD DE PALABRAS PARA SER EXPLICADO en su forma torcida.” (PE 96.1; EW.96.1) (Primeros Escritos, Pág.96, Par.1)

Siguiendo este principio, cuando le preguntamos a algún hermano no Trinitario, ¿quién o qué es el Espíritu Santo?, a menudo no tiene una respuesta clara al respecto. Varias ideas y teorías son presentadas en respuesta a esa pregunta, pero ninguna de ellas es consistente o armoniosa con las otras, por el contrario, representan ideas contradictorias y confusas que no responden a la cuestión. Además de que contradicen abiertamente lo que nos dice la inspiración. Realmente en este sector no está claro quién es el Espíritu Santo. Consideremos algunas de ellas:

ES LA MENTE Y LA PRESENCIA DEL PADRE

“…Si el Espíritu Santo, es simplemente el Espíritu de Dios, entonces NO PODEMOS HABLAR DE UN TERCER INDIVIDUO O UN TERCER SER YA QUE HABLAMOS SIMPLEMENTE DE LA PRESENCIA DEL PADRE, …” (El Único Hijo, Pág.17)
“…el término “Espíritu Santo” en muchos casos SOLO HABLA DE LA MENTE O PRESENCIA DEL PADRE…” (El Único Hijo, Pág.17)

En estos párrafos el hermano Emmanuel Vallejos, explica al Espíritu Santo como “simplemente la presencia del Padre”. En sus propias palabras, el Espíritu Santo no es otra cosa que la presencia manifestada de Dios Padre. Sin embargo, también añade que “en muchos casos se refiere a la mente del Padre”. Vemos aquí desde el comienzo que se presenta una descripción ambigua del Espíritu Santo, presentándolo como “la presencia” o “la mente” de Dios. Todo eso en su esfuerzo por anular la creencia de que el Espíritu Santo es un tercer ser o individuo en la Deidad.

Pero, ¿cuadra eso con la revelación escrita? Tengamos en cuenta que lo que buscamos encontrar es que el Espíritu Santo es “la presencia o la mente de Dios el Padre”. Comparemos esa definición con las escrituras y veamos si cuadra o no con la Biblia.:

Sal 104:30 “ENVÍAS TU ESPÍRITU, son creados, Y renuevas la faz de la tierra.”

¿Envía Dios su presencia o su mente a crear y renovar la faz de la tierra? ¿Hace sentido tal definición en este caso? Note que la Biblia dice que Dios envía su Espíritu. Si el Espíritu fuese Él mismo, entonces no tiene sentido decir que Él lo envía.

Isa 48:16 “Acercaos a mí, oíd esto: desde el principio no hablé en secreto; desde que eso se hizo, allí estaba yo; y ahora ME ENVIÓ JEHOVÁ EL SEÑOR, y SU ESPÍRITU.”

En este pasaje habla Cristo como el Ungido de Dios. Es el Hijo de Dios quien dice aquí, “ahora me envió Jehová el Señor y su Espíritu”. Traducido en la comprensión de Emmanuel Vallejos sería: “ahora me envió Jehová el Señor y su presencia”, o tal vez “ahora me envió Jehová el Señor y su mente”; o quizás “ahora me envió Jehová el Señor y Él mismo”. Tal definición de la identidad del Espíritu Santo es inconsistente e incongruente en estos pasajes. Consideremos otros:

Eze 37:9 “Y me dijo: Profetiza AL ESPÍRITU, profetiza, hijo de hombre, y DI AL ESPÍRITU: ASÍ HA DICHO JEHOVÁ EL SEÑOR: ESPÍRITU, ven de los cuatro vientos, y SOPLA sobre estos mu***os, y vivirán.”

En este otro pasaje es Dios el Padre quien habla y da la orden a Ezequiel de llamar o invocar al Espíritu Santo. Si el Espíritu Santo fuese el mismo Dios Padre tal lenguaje sería insostenible. No habría lógica alguna en ello. Sería como decir: “Así ha dicho Jehová el Señor: Mente de Dios, ven de los cuatro vientos, y sopla…” O: “Así ha dicho Jehová el Señor: Presencia de Dios, ven de los cuatro vientos, y sopla…” ¿Estaría llamándose Dios a sí mismo? ¿Estaría diciendo al profeta Ezequiel que llame al mismo ser y persona que justamente le está hablando y le da esa orden? Otros pasajes del Nuevo Testamento son igual de claros:

Mat 3:16 “Y JESÚS, después que fue bautizado, SUBIÓ LUEGO DEL AGUA; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y VIO AL ESPÍRITU DE DIOS QUE DESCENDÍA COMO PALOMA, Y VENÍA SOBRE ÉL.”
Mat 3:17 “Y hubo UNA VOZ DE LOS CIELOS, que decía: ESTE ES MI HIJO AMADO, EN QUIEN TENGO COMPLACENCIA.”

¿Era la mente de Dios la que descendía como paloma sobre Cristo? ¿Era acaso la presencia de Dios la que tomó la forma corporal de una paloma y se manifestó físicamente allí? En tal caso el mismo Padre habría descendido como paloma, pero entonces, ¿quién habló desde los cielos? Está claro que Dios el Padre no era la misma paloma manifestada corporalmente en este evento.

Jua 14:26 “Mas el Consolador, EL ESPÍRITU SANTO, A QUIEN EL PADRE ENVIARÁ EN MI NOMBRE, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

Este pasaje establece fuera de toda duda que el Espíritu Santo es una persona enviada por Dios el Padre, pero no es “ni la mente, ni la presencia literal de Dios”. Se ve una clara distinción entre las personas del Espíritu Santo, Dios el Padre y Cristo.

Hch 2:32 “A ESTE JESÚS RESUCITÓ DIOS, de lo cual todos nosotros somos testigos.”
Hch 2:33 “Así que, exaltado por la diestra de Dios, y HABIENDO RECIBIDO DEL PADRE LA PROMESA DEL ESPÍRITU SANTO, ha derramado esto que vosotros veis y oís.”

Leemos que Jesús recibió del Padre, “la promesa del Espíritu Santo”. ¿Significa eso que Cristo recibió del Padre, la “presencia del mismo Padre”? ¿Significa que recibió del Padre, “su mente”? Es evidente que definir al Espíritu Santo como “la presencia o la mente” de Dios, no armoniza con los textos Bíblicos en los que se habla del Espíritu Santo.

Hch 5:31 “A éste, DIOS HA EXALTADO CON SU DIESTRA POR PRÍNCIPE Y SALVADOR, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.”
Hch 5:32 “Y nosotros SOMOS TESTIGOS SUYOS de estas cosas, Y TAMBIÉN EL ESPÍRITU SANTO, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.”

En este pasaje se muestra contundentemente que el Espíritu Santo es una persona distinta y separada del Padre y de Cristo. Pues el Espíritu es testigo, (así como nosotros) de la exaltación que Dios Padre hizo con su diestra a Cristo Jesús por Príncipe y Salvador. Nosotros siendo que somos personas, somos testigos del hecho realizado por el Padre a Cristo. De igual manera, el Espíritu Santo es un testigo personal Divino del mismo hecho.

Hch 10:38 “cómo DIOS UNGIÓ CON EL ESPÍRITU SANTO Y CON PODER A JESÚS DE NAZARET, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”

Si como dice el hermano Emmanuel Vallejos, el Espíritu Santo es la mente o la presencia de Dios, ¿cómo pudo el Padre ungir con su “mente” o con su “presencia” a Jesús? Al ungir con el Espíritu Santo a Jesús, queda claramente establecido que Dios no es el mismo Espíritu Santo. El Espíritu no es, ni su presencia, ni su mente literalmente hablando.

Rom 8:26 “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero EL ESPÍRITU MISMO INTERCEDE por nosotros con gemidos indecibles.”
Rom 8:27 “Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es LA INTENCIÓN DEL ESPÍRITU, porque conforme a la voluntad de Dios INTERCEDE POR LOS SANTOS.”

¿Cómo puede la “mente” o la “presencia” del Padre interceder ante Dios, si es Él mismo? Normalmente una persona que intercede, lo hace ante otra persona en favor de alguna o algunas más. En este caso, sabemos que el Espíritu intercede ante Dios el Padre, lo que demuestra claramente que no es Dios el Padre. No es “ni su mente, ni su presencia”.

1Co 2:10 “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque EL ESPÍRITU TODO LO ESCUDRIÑA, AUN LO PROFUNDO DE DIOS.”
1Co 2:11 “Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.”

Basados en este pasaje, algunos han argumentado que el Espíritu Santo es para Dios, lo mismo que es nuestro espíritu para nosotros. Lo que demostraría que no es una persona distinta y separada de Dios. Sin embargo, hemos visto que tal conclusión es inconsistente a la luz de otros pasajes presentados. Además, la comparativa tiene límites si tenemos en cuenta que el apóstol Pablo escribe que el Espíritu Santo “escudriña aún lo profundo de Dios”. Lo que significa que el Espíritu Santo debe ser necesariamente distinto e individual de Dios el Padre. Aquí la comparación llega a su límite prescrito ya que nuestro espíritu no nos escudriña a nosotros. La hermana White tenía este asunto claro, y lo reflejó en las siguientes citas:

“El Espíritu Santo siempre conduce a la Palabra escrita. EL ESPÍRITU SANTO ES UNA PERSONA; PORQUE ÉL DA TESTIMONIO A NUESTRO ESPÍRITU DE QUE SOMOS HIJOS DE DIOS...” (Ms20-1906)
“EL ESPÍRITU SANTO TIENE UNA PERSONALIDAD, de lo contrario no podría dar testimonio a nuestro espíritu y con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. TAMBIÉN DEBE SER UNA PERSONA DIVINA, DE LO CONTRARIO NO PODRÍA BUSCAR LOS SECRETOS QUE YACEN OCULTOS EN LA MENTE DE DIOS. “Porque qué hombre sabe las cosas del hombre sino el espíritu del hombre, que está en él; así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.” (Ms20-1906)

Note el lector que la hermana White está citando justamente 1Co 2:11, pero nunca llega a la conclusión de que el Espíritu Santo es el mismo Padre. La conclusión de la hermana White al leer esos pasajes, es que el Espíritu Santo es una persona Divina, claramente distinta y separada de Dios. Una persona con su propia personalidad. La siguiente declaración lo establece claramente:

“El Señor nos instruyó que este era el lugar en el que debíamos ubicarnos, y hemos tenido todas las razones para pensar que estamos en el lugar correcto. Hemos sido reunidos como escuela, y debemos darnos cuenta de que EL ESPÍRITU SANTO, QUE ES TANTO UNA PERSONA COMO DIOS ES UNA PERSONA, CAMINA POR ESTOS TERRENOS, INVISIBLE A LOS OJOS HUMANOS, que el Señor Dios es nuestro Guardián y Ayudante. Él escucha cada palabra que pronunciamos y conoce cada pensamiento de la mente.” (Ms66-1899)

Siendo que es una persona, así tanto como lo es Dios el Padre, queda evidente que no es el mismo ser de Dios. Es necesariamente una persona distinta de Dios el Padre. Por eso ella puede referirse a ambos en término plurales, porque claramente no son lo mismo:

“Dios tiene un profundo interés en sus hijos terrenales. Su amor por nosotros es más fuerte que cualquier otro poder. Al entregar a su Hijo, Dios nos ha derramado todo el cielo en un solo regalo. Jesús vivió y murió y ahora es nuestro poderoso Sumo Sacerdote. Los ángeles celestiales están trabajando para salvarnos. UN PADRE AMOROSO Y EL ESPÍRITU SANTO ESTÁN trabajando juntos para nuestra salvación.” (STJ 16.2) (Steps to Jesus, Pág.16, Par.2)

Queda claro así que la teoría que sugiere que el Espíritu Santo es la misma persona de Dios el Padre, su mente o su presencia, es un error. El Espíritu Santo es claramente un individuo completamente distinto y separado de Dios. Tiene su personalidad, así como Dios el Padre tiene la suya propia.

ES LA MENTE Y LA PRESENCIA DEL PADRE Y DEL HIJO.

Consideremos ahora otras definiciones ofrecidas por el hermano Emmanuel Vallejos en referencia a la identidad del Espíritu Santo:

“…Evidentemente para Pedro los términos “Espíritu Santo” y “Espíritu de Cristo” son intercambiables. No hay diferencia, con lo cual EL ESPÍRITU SANTO NO ES UN TERCER INDIVIDUO, SINO LA MENTE Y LA PRESENCIA DE CRISTO Y DE SU PADRE…” (El Único Hijo, Pág.18)

“…En nuestro primer argumento, se puede ver claramente que el Espíritu Santo mencionado en la Biblia, NO ES UN TERCER SER, SINO EL ESPÍRITU DEL PADRE Y DEL HIJO. DE DIOS Y DE CRISTO…” (El Único Hijo, Pág.19)

Para los antitrinitarios, el Espíritu Santo no es una persona propiamente hablando, distinta y separada de Dios y de Cristo. Ellos ven al Espíritu Santo meramente como “la presencia o la mente” del Padre y su Hijo. Pero ya hemos comprobado que el Espíritu Santo no es Dios, ni su “mente, ni su presencia” literalmente hablando. Convertir al Espíritu Santo en un medio para explicar la Omnipresencia de Dios y de Cristo es un error fundamental de esta falsa doctrina. Y es que estas tres personas son Omnipresentes en su propia esencia Divina. Dios mismo es Omnipresente. Cristo su Hijo también. Y el Espíritu Santo tiene Omnipresencia propia a parte del Padre y el Hijo. Consideremos las siguientes citas en las que se muestra con claridad del Omnipresencia de ellos tres:

“Por el bautismo has tomado sobre ti un compromiso solemne. En el nombre y LA PRESENCIA del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, habéis hecho convenio solemne de ser del Señor…” (Lt125-1900)

“...En el nombre DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO, el hombre es puesto en su tumba de agua, sepultado con Cristo en el bautismo y resucitado del agua para vivir la nueva vida de lealtad a Dios. LOS TRES GRANDES PODERES EN EL CIELO SON TESTIGOS; SON INVISIBLES PERO PRESENTES.” (Ms57-1900)

“...Cuando te entregaste a Cristo, hiciste una promesa EN LA PRESENCIA del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, LOS TRES GRANDES DIGNATARIOS PERSONALES DEL CIELO. “Aférrate” a esta promesa.” (Ms92-1901)

“La ceremonia del bautismo es muy solemne. Hombres y mujeres son bautizados EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. Esto significa que LOS TRES MAYORES REPRESENTANTES DE LA AUTORIDAD CELESTIAL CONTEMPLAN EL SERVICIO BAUTISMAL Y ESCUCHAN LOS VOTOS que hacen los agentes humanos para andar en adelante en novedad de vida.” (Ms57-1902)

La escena no sólo es contemplada por el Padre y el Hijo, sino también por el Espíritu Santo, quien está allí contemplando el evento y escuchando los votos de los catecúmenos junto a los otros dos seres Divinos.

“Hicimos nuestros votos bautismales EN PRESENCIA de LAS TRES MÁXIMAS AUTORIDADES de las cortes celestiales: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo…” (Ms87-1902)

“En el momento de nuestro bautismo, nos comprometimos ANTE LA PRESENCIA de las tres agencias más poderosas del cielo —el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo— a que de ahora en adelante andaríamos en novedad de vida…” (Lt160-1903)

“…Cuando bajan al agua, se comprometen EN LA PRESENCIA del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo de que de ahora en adelante estarán mu***os al mundo y sus tentaciones, y que se levantarán de la tumba de agua para caminar en novedad de vida, incluso una vida de obediencia a los requisitos de Dios.” (Ms80-1903)

“La pregunta que nos hace ahora es, ¿Quién estará del lado del Señor, en la presencia de los hombres buenos y malos, en la presencia de los ángeles, EN LA PRESENCIA del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo? Ya no podéis permanecer neutrales y, sin embargo, ser seguidores de Cristo, sus fieles servidores.” (Lt255-1904)

“Los TRES GRANDES Y GLORIOSOS PERSONAJES celestiales ESTÁN PRESENTES con motivo del bautismo. Todas las capacidades humanas han de ser en adelante poderes consagrados para servir a DIOS EN REPRESENTACIÓN DEL PADRE, EL HIJO Y EL ESPÍRITU SANTO de quienes dependen. Todo el cielo está representado por ESTOS TRES en relación de pacto con la nueva vida.” (Ms45-1904)

Está más que claro por éstas citas que Ellen G. de White no creía, (y por su mente nunca pasó) la teoría bajo la cual el Espíritu Santo es meramente la presencia del Padre y del Hijo o “la mente” de ellos dos. Tal idea es irreconciliable con estas declaraciones. Si ella hubiese creído tal cosa, nos hablaría en estas citas de la presencia de sólo dos personas (el Padre y el Hijo), y no de tres. En nuestro bautismo estarían presentes Dios y su Hijo solamente, por medio de “la agencia del Espíritu”. Sólo dos testigos para presenciar el acto, pero más allá de eso ella escribió enfáticamente que los tres Dignatarios Divinos estaban presente.

Evidentemente ella no sostenía tal doctrina. El Espíritu Santo no es un medio para la presencia del Padre y el Hijo, sino que el propio Espíritu Santo es Omnipresente y está presente allí, así como los otros dos. Juntos los tres, presencian la escena y dan su aprobación al acto. La aprobación del Espíritu Santo es tan requerida como la del Padre y el Hijo. Este argumento es bastante fuerte en favor del Trío Literal.

“Cuando un cristiano se somete al rito solemne del bautismo, LOS TRES PODERES SUPREMOS DEL UNIVERSO -EL PADRE, EL HIJO Y EL ESPÍRITU SANTO- OTORGAN SU APROBACIÓN A SU ACTO, comprometiéndose a ejercer su poder en su nombre mientras se esfuerza por honrar a Dios...” (Lt53-1904)

La aprobación del Espíritu Santo es tan necesaria como la aprobación del Padre y del Hijo. Es obvio que el Espíritu Santo ha de ser un individuo diferente del Padre y del Hijo para que tal declaración tenga sentido y significado.

“…No olvidemos nuestro voto bautismal. EN PRESENCIA de los tres poderes supremos del cielo, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, nos hemos comprometido a hacer la voluntad de Aquel que, sobre el sepulcro abierto de José, declaró: "Yo soy la resurrección y la vida"...” (Ms106-1904)

“LA PRESENCIA del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, los tres poderes supremos del universo, y aquellos en cuyo nombre es bautizado el creyente, ESTÁ COMPROMETIDA A ESTAR con toda alma esforzada…” (Ms67-1908)

Ante tanto peso de evidencia, no cabe duda alguna de que la hermana White creía y enseñaba que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, los tres, son Omnipresentes. El Espíritu Santo no es “la presencia del Padre y el Hijo” entre nosotros, el propio Espíritu manifiesta su presencia, así como el Padre y el Hijo también están presentes. Es claro, que los que se proponen explicar al Espíritu Santo como el medio para la manifestación presente e invisible de Cristo y el Padre, buscan con ello anular su personalidad individual como parte del Trío Divino. Pero las citas son abrumadoras y no dejan lugar a la especulación sobre el tema.

Ellos no Creen en la Divinidad del HijoMíralo Completo en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=DcyESoHQd9U&list=PLAe...
07/08/2026

Ellos no Creen en la Divinidad del Hijo

Míralo Completo en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=DcyESoHQd9U&list=PLAemt4WSE7m4&index=1

Cuando los antitrinitarios enseñan que Cristo es “engendrado literalmente”, sin saberlo al mismo tiempo están anulando la divinidad de Cristo. Ellos insisten en que esto no es cierto y que se les hace una falsa acusación cuando se dice que ellos no creen en la Deidad del Hijo, pero el verdadero problema es que no ven como su teoría de un “engendramiento literal” termina por destruir y denigrar la Divinidad de la 2da persona de la Trinidad.

¿QUÉ ES LA DEIDAD?

Lo primero que se debe entender es, qué es la Divinidad o la Deidad. Si eso no se comprende correctamente los errores vendrán por sí solos. Primero que nada, la “Deidad” no es la adquisición de algunas cualidades divinas, sino que es el todo o la plenitud del ser divino. Cuando hablamos de la Deidad o la Divinidad, estamos hablando de la esencia o naturaleza de la sustancia de Dios. Es la cualidad del ser Divino. Esta naturaleza debe ser definida según la revelación que al mismo Dios le ha placido darnos por medio de las Escrituras.

Al leer las páginas de la Biblia encontramos que la naturaleza de Dios es definida en primer lugar como Amor 1Jn 4:8. Esta cualidad parte como fundamento de todas las demás características del ser Divino. Dios es Eterno Gén 21:33. De Eternidad a Eternidad, o sea desde el eterno pasado, hasta el eterno futuro, Él es Dios Sal 90:2. Definiendo un poco más ese punto encontramos que Dios no percibe el tiempo como el hombre, pues mil años para Dios son como un simple “ayer” Sal 90:4; 2 Pe 3:8. Los años de Dios no pueden ser medidos con números, no pueden ser contados Sal 102:27. Él habita la Eternidad Isa 57:15. Dios es el Creador y sustentador del Universo Col 1:16, 17. Las Escrituras también nos definen a Dios como el Inmortal 1Ti 6:15, 16. El Supremo Soberano, que muda los tiempos, quita reyes y pone reyes Dan 2:20, 21. También encontramos que Dios es Omnipresente y Omnisciente Sal 139:2-12/147:5. Dios puede ver el futuro mucho mejor de lo que nosotros vemos el presente Isa 46:9, 10; 1Pe 1:2. También Dios es Omnipotente o Todopoderoso Gén 17:1/18:14; Éxo 6:3; Jer 32:17; Mat 19:26; Luc 1:37. Es Inmutable, Infalible e Invariable en su naturaleza Núm. 23:19, 20; Isa 45:23; Mal 3:6; Heb 13:8; Stg 1:17.

Todas estas características y cualidades de Dios, nos son reveladas por medio de las Escrituras y forman parte de un todo en su conjunto. No se puede eliminar ninguna de ellas, pues todas están entrelazadas y depende una de la otra para su correcto funcionamiento y existencia. De modo que si un ser es Eterno, por omisión debe ser Omnipresente, Omnipotente, Omnisciente, Infinito, Inmutable, Inmortal y Todopoderoso. Si llegare a faltarle una sola de estas características al ser Divino, entonces automáticamente las perdería todas y dejaría de ser Dios en esencia y naturaleza.

Cualquier doctrina que sostenga la existencia de un ser “supuestamente divino” al cual le falta algún atributo de los mencionados anteriormente es falsa en su fundamento mismo. No existen grados de Deidad o Divinidad, la esencia Divina se posee por completo o no se la posee en lo absoluto. No se puede ser 95% Dios, y tampoco 99%. Para ser Dios se debe ser al 100% de la plenitud Divina. Entonces viene la pregunta:

¿ES CRISTO DIOS?

La Biblia dice enfáticamente que Cristo es Dios (Isaías 9:6, 7; Hebreos 1:8, 9; Juan 1:1-4, 10, 14; Juan 20:24-29; Romanos 9:5; Filipenses 2:5, 6; Colosenses 2:8, 9; Tito 2:11-14; 2 Pedro 1:1; 1 Juan 5:20). En Él habita corporalmente toda la plenitud de la Divinidad. Esto por implicación significa que Cristo posee por derecho propio, inherente y natural, todas las cualidades y atributos del ser Divino. Él es 100% Dios, no un 99.9%:

“La única manera como se podía restaurar a la especie caída era mediante el don de su Hijo, IGUAL A ÉL, POSEEDOR DE LOS MISMOS ATRIBUTOS DE DIOS...” (RH November 8, 1892, par. 3) (The Review and Herald, 8 de noviembre de 1892, Par.3)

La hermana White es clara al señalar que Cristo posee todos los mismos atributos de Dios (el Padre). Eso significa que no hay cualidad alguna que el Padre tenga que no la posea Cristo igualmente. De modo que si Dios el Padre es Eterno, por implicación Cristo debe ser co-eterno con Él sin diferencia alguna. También debe ser Omnipresente, Omnipotente, Omnisciente, Infinito, Inmutable, Inmortal y Todopoderoso al igual que el Padre. Cualquier diferencia que se procure señalar entre el Padre y Cristo en cuanto a esencia o naturaleza se refiere, es un error.

¿CÓMO ANULAN LOS ANTITRINITARIOS LA DIVINIDAD DE CRISTO?

Al declarar que Cristo no es co-eterno con el Padre, entonces están eliminando en la Divinidad de Cristo un atributo o cualidad esencial del Padre. La Eternidad Absoluta o Aseidad. Asumamos por un momento que tal teoría fuese correcta, ¿cuáles serían sus implicancias? Al dejar de ser coeterno con Dios, simplemente tiene un comienzo en la existencia, un comienzo en el tiempo y nos queda un pasado infinito de tiempo que Cristo no existió. Un Eterno pasado en el que el Padre estuvo completamente solo. Pero, ¿qué significaría para Cristo el perder su Eternidad?

Si consideramos por un momento que Cristo no fuese Eterno así como el Padre, entonces habría un pasado Infinitamente Eterno, desconocido para Cristo; más allá del cual su visión no abarcaría. Si no existía entonces, tampoco puede conocerlo y su mirada no llega más allá del día en que “nació”. Al respecto el Espíritu de Profecía corrige tal idea:

“YO SOY significa una PRESENCIA ETERNA; EL PASADO, EL PRESENTE Y EL FUTURO SON IGUALES PARA DIOS. ÉL VE LOS EVENTOS MÁS REMOTOS DE LA HISTORIA PASADA y el futuro lejano con una visión tan clara como nosotros vemos las cosas que suceden a diario...” (Lt119-1895)

Si Cristo fue “literalmente engendrado” entonces un día llego a existir y más allá de ese día no puede recordar, ni ver “los eventos más remotos de la Historia pasada” porque su visión estaría limitada. Tendría entonces que preguntar a su Padre, “el Verdadero Dios sin comienzo” que era del universo antes de que Él existiera. Y eso nos lleva necesariamente a otro problema con la Divinidad de Cristo, y es que si hay algo que Él no sepa, si existe algo que Él tuviese que preguntar, entonces no sería Omnisapiente. De esta manera, comparable al efecto dominó, si Cristo no es eterno, entonces tampoco es Omnisapiente. Pero Cristo si es Omnisapiente Dios. Leemos:

“…Nuestro Dios y Salvador es OMNISAPIENTE, TODO SUFICIENTE. Él vino a nuestro mundo para que Su perfección pudiera ser revelada en nosotros.” (Lt131-1897)

“…Podemos contemplar a CRISTO con un buen propósito. Podemos mirarlo con seguridad; porque ÉL ES OMNISAPIENTE. Al mirarlo y pensar en él, se formará en él, la esperanza de gloria.” (RH March 9, 1905, par. 3) (The Review and Herald, 9 de marzo de 1905, Par.3)

El apóstol Pedro lo tenía claro: Jua 21:17 “…Señor, TÚ LO SABES TODO; tú sabes que te amo…” Cristo lo sabe todo, eso hace de Cristo esencialmente Dios Omnisapiente y Absolutamente Eterno. La Omnisciencia está estrechamente relacionada con Aseidad Divina, pues para saberlo todo es necesario haber existido siempre. No existe información o conocimiento alguno que escape de la mente de Cristo. Pero cuando se atenta contra la Eternidad de Cristo, también se destruye por implicación su conocimiento Infinito y Eterno, pues existiría en ese caso un infinito pasado desconocido para Él.

Así, afectada la Eternidad y la Omnisciencia de Cristo, sigue una cadena interminable de errores y conclusiones que terminan por anular toda la completa Divinidad del Hijo. ¿Podríamos decir que Cristo es Omnipotente si no pudo existir desde siempre? ¿Podríamos decir que todo lo puede si existen cosas que no sabe porque no las vio, porque simplemente no existía? ¿Lo puede todo Aquel que no pudo existir siempre? El sólo hecho de decir que hubo un tiempo en el que Cristo no existió, y que el Universo estuvo un día sin la persona del Hijo, es una blasfemia que debería hacernos temer. Pero gracias a Dios tenemos seguridad:

“Cristo… Era IGUAL A DIOS, INFINITO Y OMNIPOTENTE...” (Ms101-1897)

“Cristo es IGUAL A DIOS, INFINITO Y OMNIPOTENTE. Él podía pagar el rescate por la libertad del hombre. Es EL ETERNO HIJO, EXISTENTE POR SÍ MISMO, sobre quien no se había puesto ningún yugo; ...” (YI June 21, 1900, par. 2) (Youth Instructor, 21 de junio de 1900, Par.2)

Tenemos la seguridad de que Cristo si es Omnipotente, lo que significa que Él lo puede todo, incluido el existir desde siempre. Desde TODA la eternidad. Y puede ser co-eterno con el Padre. Puede saberlo todo y puede existir desde siempre. Existió por sí mismo, sin la ayuda o intervención de nadie más. No necesitó la colaboración de ningún otro ser para su existencia. Si Cristo para existir tuvo que esperar por la decisión o determinación del Padre, es claro que su Omnipotencia está comprometida y anulada. No es Omnipotente aquel ser que tuvo que esperar por su “Hacedor”.

¿Nos damos cuenta cómo una herejía como la teoría del “nacimiento literal” destruye la Divinidad de Cristo? Es parte esencial de la naturaleza Divina el haber existido desde siempre. Pues es la vida Eterna de Dios la base para su Omnisciencia, su Omnipotencia, e incluso para su Omnipresencia. Leemos:

“DIOS HA EXISTIDO SIEMPRE. Es EL GRAN ‘YO SOY.’ El salmista declara: ‘Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, y DESDE EL SIGLO Y HASTA EL SIGLO, TÚ ERES DIOS.’ Salmos 90:2. Él es el alto y sublime que HABITA EN LA ETERNIDAD. El mismo afirma: ‘Yo Jehová, no me mudo.’ Con él no hay cambio ni sombra de variación. ÉL ES ‘EL MISMO AYER, Y HOY, Y POR LOS SIGLOS.’ Es INFINITO Y OMNIPRESENTE. Ningún lenguaje humano puede describir su grandeza y majestad.” (Medical Ministry, 92) (FV 44.3; FLB.42.3) (La Fe por la cual Vivo, Pág.44, Par.3) (Ms132-1903)

Dios es lo que es, como un todo en su plenitud divina. No podemos creer en una teoría bajo la cual Cristo es Dios, pero no co-eterno con el Padre. Ambas cosas no pueden ser sostenidas a la luz de la revelación escrita sobre la Deidad. El ser Dios o ser Divino implica necesariamente que se ha existido desde siempre, pues Dios siempre ha existido. Si Cristo hubiese tenido un comienzo en la historia, entonces no es Dios. ¿Es Omnipresente Aquel que no estuvo presente en ninguna parte alguna vez en la historia? Gracias a Dios los testimonios son claros:

“El mundo fue hecho por él, “y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”. Si Cristo hizo todas las cosas, existió antes de todas las cosas. Las palabras pronunciadas al respecto son tan decisivas que nadie debe quedar en duda. Cristo era DIOS ESENCIALMENTE Y EN EL SENTIDO MÁS ELEVADO. ESTABA CON DIOS DESDE TODA LA ETERNIDAD, DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS, bendito por los siglos de los siglos.” (RH April 5, 1906, par. 6) (The Review and Herald, 5 de abril de 1906, Par.6)

Si Cristo es Dios esencialmente y en el sentido más elevado, estando con Dios desde TODA la eternidad, es evidente que no puedo ser “engendrado literalmente”. Si la teoría del “engendramiento literal” fuese correcta, entonces Cristo no sería Dios esencialmente, ni en el sentido más elevado, porque resultaría evidente pues que hay un sentido más “elevado” en el que se puede ser Dios Eterno y sin comienzo (como el Padre), que Cristo no lo es. El Padre estaría en un escalón Infinitamente más elevado para Cristo.

Siendo que el Padre si existió siempre, es infinitamente más antiguo que Cristo, infinitamente más sabio e infinitamente más poderoso. Si Cristo tuvo un comienzo en la existencia, eso anularía todas sus cualidades Divinas. Pues dejaría ser Omnisciente, Omnipotente, Omnipresente, Infinito, Inmutable e Inmortal como su Padre. El Hijo dejaría de ser infinito si su existencia tiene límites. Que es un hecho que la Eternidad Absoluta está vinculada con la posesión dela Divinidad, es evidente en la siguiente cita:

“Aun tratando de darle UNA VERDADERA DIRECCIÓN A SU FE, Jesús declaró: “Yo soy la resurrección y la vida”. EN CRISTO ESTÁ LA VIDA, ORIGINAL, NO PRESTADA, NO DERIVADA. “El que tiene al Hijo tiene la vida”. 1 Juan 5:12. LA DIVINIDAD DE CRISTO es la seguridad de vida eterna para el creyente.” (DA 530.3; DTG.489.2) (The Desire of Ages, Pág.530, Par.3)

Note el lector que la escritora está hablando de la Divinidad de Cristo. Creer en esa Divinidad de Cristo es la seguridad y garantía de la vida eterna para el creyente. Pero creer en esa Divinidad requiere necesariamente que entendamos que la vida de Cristo es original en Él. No es prestada, ni derivada de otra. Y aceptar eso es darle una correcta dirección a nuestra fe. Lo que significa que negar esto es darle una dirección incorrecta a nuestra fe. Así a manera de conclusión, todos los que creen en la plena Divinidad de Cristo, saben que su vida es coeterna con la del Padre, no la recibió, ni le fue derivada de ninguna otra. Cristo siempre ha existido. Y esa es la razón principal por la que creemos que Cristo es Dios, pues la Aseidad es el atributo esencial de Dios:

“En la Palabra, se habla de Dios como “DIOS ETERNO”. ESTA APELACIÓN ABARCA EL PASADO, EL PRESENTE Y EL FUTURO. DIOS ES DESDE LA ETERNIDAD HASTA LA ETERNIDAD. ES EL ETERNO.” (8TI 282.1; 8T.270.1) (Testimonios para la Iglesia, Tomo.8, Pág.282, Par.1)

No podemos llamar a Cristo “DIOS”, hasta que reconozcamos que nunca tuvo un comienzo, y que existió desde siempre junto, al lado del Padre.

IMPLICACIONES SERIAS

Existen otras serias implicaciones además de la anulación de la Divinidad de Cristo. Estas implicaciones están en la anulación del plan de Redención. ¿Cómo destruye la teoría del “engendramiento literal” de Cristo el plan de Redención? Es simple. Cristo debía ser el puente que salvara el abismo entre el Dios Eterno y los seres humanos caídos. Y para ser eso, debía darle seguridad a ambas partes. Para poder ser el vínculo de unidad entre Dios y la raza humana debía comprender ambas partes y unir en Él ambas naturalezas. La humana y la Divina. Él es la escalera de Jacob, que llega hasta el mismo cielo y toca hasta la misma tierra. Debía ser 100% co-igual a Dios y 100% hombre como nosotros. En Él se debían combinar ambas esencias.

Es de sumo interés para Satanás destruir la integridad de esa escalera. La plena asimilación de esta doctrina requiere que Cristo sea comprendido como co-igual con Dios e igual al hombre. Para alcanzar a ambas partes debe comprenderlas en su condición y naturaleza a la perfección. No pueden faltar peldaños a esta escalera, ni de arriba, ni de abajo. A Satanás le da lo mismo de dónde eliminamos peldaños, siempre y cuando la escalera no haga el vínculo perfecto entre el Dios ETERNO y el hombre caído. Cuando se enseña que Cristo vino con una naturaleza humana distinta a la nuestra que no alcanzó nuestra condición caída, se ataca la base de la escalera, pues entonces Cristo no nos alcanza donde estamos. Pero cuando se enseña que Cristo es diferente en su Divinidad de Dios el Padre, y que no es tan Eterno como Él, entonces se ataca la parte superior de la escalera, pues es evidente que le falta un infinito de tiempo para alcanzar a Dios. Ambas herejías atacan al Hijo de Dios y terminan por destruir el plan de Salvación.

PD: Nuestros amigo “antitrinitarios” se enojan cuando se los acusa de negar la Divinidad de Cristo y ellos dicen enfáticamente que si creen en ella. Pero creer en la plena Divinidad de Cristo requiere más que golpearse el pecho y gritar a los cuatro vientos que creemos que Cristo es Dios. Se debe entender inteligentemente lo que significa e implica decir que Cristo es Dios. No es posible sostener la Divinidad de Cristo y a la vez decir que Cristo es “engendrado”. La teoría bajo la cual Cristo tuvo un comienzo en el remoto pasado, denigra, destruye y malogra la plena Deidad del Hijo de Dios. Hasta que este error no sea abandonado y corregido, los antitrinitarios siempre serán acusados de destruir la integridad de la Divinidad de Cristo.

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