04/09/2026
Presentan en Bayamo poemario EL ÁRBOL DE LA ESPERA de Lucía Muñoz publicado por Letras Cubanas.
✍️ Ernesto Parra Muñoz.
Como una de las novedades literarias de la 34 Feria Internacional del Libro, inaugurada hoy en Bayamo, fue presentado el poemario El árbol de la espera, de la escritora bayamesa Lucía Muñoz, publicado recientemente por la editorial Letras Cubanas.
La presentación del texto estuvo a cargo de Luis Carlos Suárez Reyes, poeta y compañero de vida de quien es conocida en el ámbito literario como "La Novia de Bayamo" quien refirió: Ese credo de su poesía es en Lucía un acto de sinceridad, de honestidad creativa.
Escribe lo que siente y cómo lo siente, lo que no implica irreflexión ni descuido, pues trabaja cada texto con todo el rigor posible, vigilando la limpieza y la armonía, desvelándose por salvar el ritmo y la belleza del texto.
Si hablábamos de honestidad creativa y fidelidad a los principios que sustentan su obra, es también, y esto para mí es muy importante recalcarlo, porque nunca doblegó su arte poético frente a los "nuevos usos". No se puso a otear el horizonte para ponerse a tono con las situaciones de los nuevos tiempos, con las novedades, muchas de las cuales pasaron y dejaron solo su fragancia. Cuando decidió escribir poemas en prosa e introducir rupturas, no lo hizo por alarde, sino porque porque lo que necesitaba decir requería de esas formas, y cuando tuvo que retomar las tradicionales, escribió villejos, décimas, sonetos.
Suárez Reyes miembro del Consejo Nacional de la UNEAC, leyó las palabras escritas por Virgilio López Lemus, Premio Nacional de Literatura 2026, quien, tras un minucioso análisis del poemario, señaló:
"En una página se puede decir mucho, cuando se trata de un libro de poemas excelente, que lleva un título lleno de sugerencias: El árbol de la espera, obra de la noble poeta bayamesa Lucía Muñoz Maceo. La portada sugiere un árbol navideño, 'de la espera', quizás el nacimiento de Jesús. Pero se puede pensar en el árbol donde se graba un corazón con las iniciales del amor; o en un árbol hipotético de un bosque mágico, donde la mujer poeta pudo imaginar todo el libro.
Lucía Muñoz continúa en este conjunto su bella línea creativa, en que lo personal se reúne con la vida activa; lo que está adentro con lo que está afuera del ser, ese ser que es el sujeto lírico, cantando desde un 'yo' que intenta hacer una crónica del mundo y de la otredad. Pasan por las páginas de este poemario la familia, los amigos, la patria, el juego de ideas sobre ese 'yo' frente a los otros; un padre que construye la casa para ese 'yo' y para los hermanos, pero ella queda sujeta al tiempo, al paso feroz del tiempo que todo lo consume. 'Nada quedó de la casa estruendosa', agrega López Lemus.
Lucía apela a un distinguible tono conversacional que, por momentos, adquiere un valor metafísico, cuando se refiere a lo que podríamos llamar lo imponderable. El poema 'Me busco y me busco' es un buen ejemplo de ello. Debajo del entramado de sutiles relatos, de evocaciones y de cierto grado de elegía por lo perdido, hay una poeta vibrante que muestra su espiritualidad. Ello se advierte en la contraposición temporal: pasado-presente. La gente pasa en el gramatical presente histórico, pero el ritmo lírico subraya ese pasar, esa temporalidad fluyendo que se advierte en todo el libro", enfatizó.
"La poeta elige versos breves, aunque de modo libre, y con ello logra un tono de canción, de poema que quiere cantar a la vez que contar y reflexionar. Entre sus temas figuran el amor, la amistad como recodo del amor, la familia donde ese amor germina; de modo que, sin ser un libro erótico, destella con el impulso del amor universal. En 'Miedo al ágora' hay una extraña sensación de privacidad frente a la multitud, aquello que Eliseo Diego llamaba la 'extrañeza de estar', y el recuerdo de la niña de la mano de la madre extiende un poema que es en verdad un asombro ante el mundo.
A modo de conclusión, el Premio Nacional de Literatura 2026 afirma: 'Así podríamos ir viendo poema por poema de este tejido esencial que es El árbol de la espera. Hay un fresco, una pintura movida de la realidad. Lucía Muñoz hace gala de la presencia de lo sensorial en una poesía que canta y piensa, en la que el resultado no es jamás pesimista. No nos ofrece la rigidez de una fotografía, sino la visión de la vida que acepta el paso del tiempo y quiere, de todos modos, fijarlo apasionadamente. Hay que saludar este bello libro y leerlo con el cuidado que merece; cada texto es una unidad que responde al conjunto. Cuando lo leemos completo, sentimos que sueño y realidad se han dado la mano para la gracia de un conjunto lírico lleno de amor'".
De ahí que El árbol de la espera es un canto que se alza desde la voz individual, familiar y nacional, hasta los significados más amplios del universo y del espíritu. En sus páginas aparece el insomnio de la madre que espera por los hijos que han echado alas en busca de otros cielos; el ruego por la bendición a un país; la percepción cotidiana de la poesía y la esperanza, más allá del dolor propio y el ajeno.
La autora, con más de una veintena de poemarios publicados en Cuba y el extranjero, nos acerca en esta novedad a una poesía que, entre los recuerdos que aún susurran en la familia y los pequeños placeres del día a día, no busca impresionar con palabras difíciles, sino con imágenes que se sienten verdaderas. Un verso honesto, sobrio y que fluye con naturalidad.
Desde sus versos, Lucía Muñoz sabe llevarnos desde la alegría de lo cotidiano hasta la herida profunda de la soledad, y ayudarnos a entender lo que duele. En ese recorrido, nos demuestra que, incluso en los momentos más oscuros, siempre hay un destello de luz esperando para guiarnos.
📷 Trabajada con Inteligencia Artificial