26/07/2026
10 años de misericordia: una historia escrita por Dios
CAPÍTULO 5
Detrás de un plato de sopa hay una madrugada de servicio.
Cuando alguien recibe una ración de sopa del Ministerio de la Misericordia, normalmente ve el resultado final.
Lo que casi nadie ve es todo lo que ocurre antes.
Cada jornada comienza varios días antes.
Primero recibimos los recursos y elaboramos un presupuesto de acuerdo con los precios actualizados del mercado. Después comienza una de las tareas más difíciles: salir a comprar.
Recorremos distintos lugares buscando los mejores precios para que cada donación rinda lo más posible.
Compramos tres sacos de carbón, cientos de libras de calabaza y malanga, también chícharos, espaguetis, carne, verduras, condimentos y todo lo necesario para la preparación.
Durante mucho tiempo hice esas compras prácticamente solo. Más adelante, Dios fue poniendo hermanos que comenzaron a acompañarnos y a cargar aquellos pesos que una sola persona ya no podía transportar.
Cuando todo llega a la casa, comienza otra etapa.
Se reúne el equipo del Ministerio de la Misericordia, un grupo de entre ocho y diez hermanos que, con mucha fidelidad, ha permanecido sirviendo durante estos años.
La tarde anterior pelamos alrededor de cien libras de malanga, troceamos la calabaza, limpiamos las verduras, escogemos y comenzamos a cocinar los chícharos para batirlos y colarlos. También limpiamos, aliñamos y cocinamos la carne.
Cada tarea que se adelanta ese día significa menos tiempo de espera para quienes recibirán los alimentos al día siguiente.
Pero la jornada más intensa apenas comienza. A las 2:00 de la madrugada ya estamos de pie.
Mientras la ciudad todavía duerme, en nuestra casa ya están encendidos los fogones de carbón.
Comienza la cocción de las viandas, los chícharos, el espagueti y los demás ingredientes.
Cada producto se cocina por separado.
Después llega el momento más delicado.
La cocinera comienza a unir todos los ingredientes en el gran caldero, incorporado poco a poco viandas, el caldo de chícharo, el espagueti, la verdura, la carne y los condimentos, hasta lograr el sabor y la consistencia adecuados.
Cuando finalmente la Sopa está lista, comienza otra carrera contra el tiempo.
Llenamos cubetas y termos para iniciar la distribución.
El primer destino es el Hogar de Ancianos del 15 Sur, después seguimos hacia el pro hogar de ancianos de Carreterita, seguido la comunidad de los Coquitos..
También e preparan raciones para hermanos vulnerables y cuando es posible para personas que encontramos en las calles.
Mientras unos reparten otros permanecen en la casa lavando calderos, fregando utensilios, limpiando la cocina organizando todo para la próxima jornada.
Muchas veces terminamos completamente agotados.
En ocasiones el cansancio es tanto que dejamos cosas para el día siguiente.
Pero cuando recordamos los rostros de quienes recibieron un plato de comida caliente, todo vuelve a tener sentido...
Porque el Ministerio de la Misericordia nunca ha sido solamente cocinar.
Ha Sido levantarse cuando otros duermen, cargar cuando otros descansan, ha Sido servir cuando nadie está mirando.
Hacerlo con la convicción de que cada esfuerzo vale la pena cuando se hace por amor...
Porque cuando Dios Guia una obra, cada capítulo termina siendo un testimonio de su fidelidad...
En el próximo capítulo:
Toda obra que procura servir fielmente a Dios enfrenta pruebas...
El Ministerio de la Misericordia no fue la excepción.
En el próximo capítulo compartiremos uno de los periodos más difíciles de nuestra historia y como aún en medio de las dificultades Dios abrió un camino para que la obra continuará ...
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Autor: Jesús Adrián Bermúdez
Nexos de Fe
Iglesia Adventista del 7mo día Guantánamo