17/09/2026
Ay vieja, te me fuiste. Me dijeron que el sábado preguntaste por mí, pero yo y mi extraña manía de entregarme a la pasión de la radio. Por cierto, espero que encuentres tiempo para sintonizar el dial y seguir escuchándome. Claro, ahora no se como explicarte el funcionamiento del receptor. Pregúntale a San Pedro, pero hazlo en español. No quieras presumir de las clases de inglés que dabas en las mañanas de Universidad para Todos. Me quedó la deuda de llevarte a Víctor Mesa, tu amor platónico. No obstante, algún día se lo diré, promesa de tu comentarista favorito. No me voy contigo porque aún tengo que cuidar de Susana. Menuda tarea me has dejado. Ahora tendrá demasiado tiempo para no despegarse de mí. Además tengo algunos asuntos pendientes que resolver, pero eso te lo cuento en privado. Ay mi vieja, a quién le canto Juliana que mala eres. A quién le digo que es la diabética más comelona del mundo. La abuela con número de tribunera en la COCO, la seguidora fiel a Industriales y que gritaba cada gol de Messi. Recuerdo cuando te asombraste al ver correr a Bolt. Siempre frente al TV para ver el deporte, aunque después tuviera que explicarte la mitad de lo ocurrido. Me faltará eso, los panes con tortillas que me hacías recién terminado de almorzar. Ay vieja, te fuiste sin verme en unos juegos múltiples. Pero descansa, ahí donde solo lo hacen los seres especiales, los que de verdad lo pueden hacer en paz. Te quise, te quiero y te querré