25/11/2025
El siglo de FIDEL 🇨🇺
Hay fechas que no se escriben en el calendario con tinta perecedera, sino que se graban en la memoria colectiva de los pueblos.
El siglo de Fidel no es una centuria cualquiera, ceñida por la fría aritmética de los almanaques. ¡No!
Es un siglo de combate, de Revolución, de una resistencia que comenzó mucho antes de 1926. Nació en el fragor de la manigua redentora, se nutrió del pensamiento martiano, se forjó en la universidad rebelde, en el cuartel Moncada asaltado por la audacia de la juventud; en la humildad férrea de la Sierra Maestra henchida de fe, proclamando ante un mundo incrédulo la dignidad de una Isla por fin recobrada; es la Campaña de Alfabetización, Girón y cada sonrisa de un príncipe enano.
Recorrer este siglo es caminar por la geografía entera y encontrar en cada rincón la huella de una batalla ganada a pesar de la crudeza de los tiempos.
Han sido años de asedio feroz, de un bloqueo que pretende ahogar, de zarpazos que no cesan. Pero él, nuestro Fidel, con la estatura moral que da la razón y la entereza, se convirtió en el muro de contención de la Patria. Su verbo no es solo palabra; es acción, estrategia y convicción profunda.
Su siglo es el de la solidaridad, ese internacionalismo que no es frase de discurso, sino conducta. No olvidamos que la sangre cubana regó tierras lejanas de África para ayudar a escribir su independencia, y hoy, el gesto generoso de nuestros médicos en los confines más recónditos de la Tierra es el fruto de aquella semilla.
Al cumplirse un año más de su partida física, el pueblo cubano no lo llora con lágrimas de orfandad. Lo recuerda con la serena fortaleza de quien sabe que el capitán jamás abandona el barco en la tormenta. Su legado es un mandato vivo, un camino que se sigue andando y que no terminará al cumplirse el próximo 2026 los 100 años de su natalicio.
Está en la mirada del niño que entra por primera vez a un aula, en la mano del ingeniero que diseña, en la sonrisa del deportista que conquista una medalla con el nombre de Cuba en el pecho. Está en esta resistencia creadora que, a pesar de todo, construye, sueña y defiende. Resuena en cada “Yo soy Fidel” que brota espontáneo y genuino de este pueblo, que es su obra mayor, su monumento más perdurable. Y mientras Cuba exista, libre y soberana, el siglo de Fidel extendido en los tiempos... seguirá dándole fuerzas a esta tierra.