06/11/2025
Silencio en Puerto Padre ha mu**to un buen hombre: Pablo Civil Jarvis
La ciudad silenció, en gesto de dolor, este miércoles, poco antes del mediodía, un buen hijo de este pueblo Pablo Civil Harvis partía a la eternidad. Dejaba a los suyos, a los conocidos, a todos, un legado de buen andar.
Cuando se le menciona se hace con reverencias porque el gran Pablo es de las personas más apasionadas al béisbol, a conversar de cualquier tema y a erguirse al hablar de su familia, la que formó con principios y valores.
Con extrema elegancia encantó a la gente de su pueblo, no solo por su procedencia de una familia hacendosa, sino también por el carisma peculiar, por su cariño auténtico a los demás. También por su actuar refinado y por la historia que tejió con sus propias manos, con el sudor de la cotidianidad.
Recio y a la vez muy tierno ante el más diminuto de los detalles. Dado a la plática sencilla, sincera y por sobre todo al debate de la pelota. Eso sí Industrialista hasta el tuétano, aunque cuando su Pablito dirigió Los Leñadores cambiaron las cosas y dedicó latidos a la triunfadora tropa verdiroja. Es que se trataba de algo más que predilección. Más de una vez confesó que no era tan fácil cuando se enfrentaban los dos equipos. No pocas veces contuvo emociones, porque en el hogar todos apostaban a los tuneros.
Disfrutó a plenitud de la corona local, bajo la dirección de su hijo Pablo, y con la participación del nieto Alberto Pablo. Su casa fue el epicentro de la alegría en Puerto Padre. Abrazó fuerte al mánager y en ese acto regaló a los demás la admiración y el respeto por su hijo.
En el parque Martí, frente a su casa en la avenida Máximo Gómez, en cualquier arteria citadina o en las colas se le veía, optimista, vencedor.
La muerte priva de su caminar firme, de sus charlas, pero no se lleva su sonrisa , su voz preclara y sus anécdotas, su hermosa historia de gran hombre.
Puerto Padre le dice hasta siempre amigo Pablo Civil Jarvis.
✍️ Rosa María Ramírez Reyes
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