15/01/2026
Recuerdo que mi cuerpo temblaba lo suficiente como para sentirlo por todas partes: en el pecho, las piernas, los pies, los brazos; a causa de esa presencia. Y se podía oír el sonido de la presencia de Dios.
En aquella reunión se oía un murmullo bajo; uno pensaba que era el aire acondicionado encendiéndose. Se oía ese murmullo bajo, suave, apenas perceptible, pero que se oía: "wooohhhhhh..."
Se oía ese sonido, y al salir de allí, se notaba la diferencia.
Y todos los veteranos —pregunten a los seguidores de Kuhlman— pensarán: "Si de verdad conoces a Kathryn...", y luego harán esta pregunta:
"¿Lo oíste?"
– Roberts Liardon, quien asistió a los servicios de Kathryn Kuhlman tres veces de niño y la conoció en persona una vez. La foto de arriba corresponde a una reunión celebrada por Kuhlman alrededor de la década de 1970. No poseo los derechos de esta fotografía.