09/01/2026
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Leonel Fernández no solo privatizó empresas del Estado; vendió el país por pedazos. Terrenos estratégicos que eran de todos los dominicanos terminaron en manos privadas y extranjeras: Punta Cana, Bávaro, Cap Cana y muchas otras zonas del Este y del interior.
No fueron migajas: fueron miles de millones de dólares en tierras, incluso áreas cercanas a parques nacionales. Hoy esos terrenos valen fortunas… y el pueblo sigue pagando la factura.
Leonel y su círculo del PLD construyeron riquezas mientras el país acumulaba desigualdad. Y lo peor: ese mismo dinero es el que hoy usan para campañas políticas, para volver con la misma receta y la misma cara… ahora reciclada.
Que nadie se engañe: el PRM, el PLD y sus aliados son más parecidos de lo que admiten. Cambian el color de la gorra, pero el juego es el mismo.
¿Y aun así hay dominicanos que los apoyan?
Hermano, ese dinero no cayó del cielo: es tuyo, es mío, es del pueblo. Y sí, parte de esa herencia política y económica sigue viva en sus descendientes, a quienes ahora quieren vender como “nueva generación”. Nueva cara, mismo bolsillo.
Dominicanos y dominicanas: despierten.
No se puede construir un futuro con quienes ya demostraron que ven al país como una finca privada.
La alternativa es romper el sistema, no maquillarlo.
Ranfi Trujillo representa esa ruptura. Trujillo padre hizo grandes obras para el país; lo que manchó su legado fueron muchos de sus seguidores, no las transformaciones estructurales. Ranfi no es eso. Es otra época, otra mentalidad y otro compromiso.
Si queremos un cambio real, no podemos seguir votando por los mismos de siempre esperando resultados distintos.
Porque eso, más que política, ya parece un chiste malo… y caro