16/01/2026
| Las finanzas personales no son un concepto técnico reservado para expertos ni una lista rígida de reglas. Son, en esencia, la forma en que el dinero acompaña nuestra vida diaria. Están presentes en decisiones tan simples como hacer una compra, aceptar una deuda, posponer un gusto o decir “sí” a una oportunidad. Hablar de finanzas personales es hablar de cómo vivimos, cómo decidimos y cómo nos preparamos para el futuro.
El verdadero objetivo de las finanzas personales no es acumular dinero, sino lograr que el dinero funcione a favor de nuestra vida. Cuando el dinero se convierte en el centro de todas las preocupaciones, algo está fallando. En cambio, cuando existe orden financiero, el dinero deja de ser una fuente constante de estrés y pasa a ser una herramienta que aporta estabilidad, opciones y tranquilidad.
En la práctica diaria, una buena gestión financiera se traduce en algo muy concreto: menos sobresaltos. Pensemos en dos personas con ingresos similares. Una no sabe exactamente en qué se va su dinero y vive resolviendo urgencias. La otra tiene claridad, aunque no gane más. ¿La diferencia? Organización, intención y hábitos. No es magia ni suerte; es gestión.
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