28/09/2026
La distribución musical ya no consiste simplemente en subir una canción a las plataformas.
La inteligencia artificial está obligando a toda la industria a replantearse algo mucho más profundo: ¿quién está realmente detrás de la música que estamos distribuyendo?
Spotify ya comenzó a identificar determinados perfiles mediante la etiqueta “AI Persona”, diferenciando identidades artísticas generadas con IA de artistas reales.
Y esto nos lleva a una conversación que considero necesaria.
Para quienes trabajamos en distribución musical, cada lanzamiento debería implicar mucho más que entregar un audio, una portada y unos metadatos.
Hay que entender:
• Quién controla el máster.
• Quiénes son los compositores.
• Cómo están divididos los derechos.
• Si existen samples, interpolaciones o elementos de terceros.
• Si hubo utilización de inteligencia artificial.
• Y, sobre todo, si quien está entregando ese contenido tiene realmente autoridad para explotarlo.
La tecnología está haciendo que producir y distribuir música sea cada vez más fácil.
Pero precisamente por eso, la verificación, la organización de derechos y la trazabilidad serán cada vez más importantes.
Creo que estamos entrando en una etapa donde una buena distribuidora no será solamente la que pueda colocar música en todas las plataformas.
Será también la que pueda demostrar de dónde viene esa música, quién participó en ella y quién tiene derecho a monetizarla.
La IA no necesariamente representa una amenaza para la industria musical.
El verdadero desafío será utilizarla sin perder algo que siempre ha sido fundamental:
la identidad, la autoría y los derechos detrás de cada obra.
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