13/01/2026
🚕 Los taxistas en Cuenca no han entendido absolutamente nada.
Hoy fui testigo de una escena que se repite cada vez más: una pareja de visitantes intenta tomar un taxi. El conductor pregunta primero a dónde van. Le responden: Totoracocha. ¿La respuesta del taxista? “No, disculpe”… y se va.
Mientras tanto, Uber ya está entrando a Cuenca y no pregunta de más: ofrece mejor trato, precios claros y un servicio amable. La competencia no es solo tecnológica, es de actitud.
Si el gremio no entiende que el servicio al cliente es la clave —respeto, disposición y profesionalismo—, el mercado hará lo suyo. Quien no se adapta, desaparece.
Cuenca merece un transporte moderno, cordial y eficiente. El cambio ya empezó.
Tomado de la red