05/10/2026
La entrada del apéndice se obstruye y las secreciones comienzan a quedar atrapadas en su interior. El contenido se acumula y la presión aumenta dentro del apéndice.
La pared se distiende y los vasos sanguíneos más pequeños quedan comprimidos. Al mismo tiempo, las bacterias del intestino comienzan a multiplicarse.
La inflamación hace que la pared se vuelva más gruesa y sensible. Mientras la presión sigue aumentando, disminuye el flujo de sangre hacia algunas zonas del tejido.
Si la obstrucción continúa, la pared se debilita y empieza a dañarse. Cuando el tejido pierde suficiente resistencia, el apéndice puede perforarse y liberar contenido infectado dentro de la cavidad abdominal.