04/02/2026
“No es no”, incluso si es tu propia pareja.
A veces tenemos miedo de decir “no”, pero ese “no” puede salvarte la vida, porque pone un alto a peligros que todavía existen, incluso con personas cercanas: esposos, novios, conocidos.
Los hombres bien educados, los verdaderos hombres, son los que respetan ese “no”. Y si decir “no” no es suficiente, grita, lucha, pide ayuda. Y si usted es quien escucha ese “¡ayuda!”, no mire a otro lado: acompañe, apoye, haga algo. Entre nosotras y entre todos sí podemos cuidarnos, sí podemos ser unidos, porque tal vez algún día nosotros mismos seremos quienes necesiten ayuda.
Muchas personas —mujeres, hombres, personas LGBT, niñas y niños— han perdido la vida porque no se respetó su “no”. Ellos lucharon, pero esa batalla pudo haberse frenado antes con ayuda y con empatía.
Muchas mujeres cargamos historias que nos da vergüenza contar. Y no debería ser así: somos víctimas. Nadie busca ser tocada, violentada o golpeada. Vivir eso es tan fuerte que a veces lo reprimimos, y duele levantarse cada día con ese recuerdo y ese miedo.
Si ve a alguien sola en una parada de bus, acompáñela. Si ve que alguien sufre violencia en casa, déle una mano. Es muy difícil salir de ese círculo, pero con apoyo es posible.
Gracias a los hombres que nos respetan, que no nos ven como un objeto y que incluso nos cuidan. Y también quiero decir algo importante: no solo las mujeres viven con miedo. Los hombres también pasan por situaciones duras, y lo más triste es que esto también les pasa a niños, incluso dentro de sus propias casas. Es una realidad muy dolorosa.
Esto no es una pelea de mujeres contra hombres. Esto es un llamado a cuidarnos entre todos. Ojalá nadie tenga que pedir ayuda, pero si algún día pasa, que encuentre a alguien dispuesto a escuchar, aconsejar y no juzgar. Porque yo pasé, usted pasó, muchos pasamos… y a veces callamos por miedo.