14/10/2026
Controlan al informal, pero a los que hacen desorden en el centro no los tocan.
Mientras la Guardia Ciudadana realiza operativos de control a pequeños comerciantes, en plena calle 9 de Octubre se observa a varias personas libando en la vía pública sin que las autoridades tomen acción. La contradicción ha generado indignación entre los ciudadanos, quienes cuestionan la doble moral de los operativos: se persigue al vendedor informal pero se permite que el desorden y el consumo de alcohol se apoderen de una de las calles más céntricas de Cuenca.
¿De qué sirve decomisar mercadería a un pequeño comerciante si a pocas cuadras decenas de sujetos beben en la calle como si nada? La seguridad y el orden no pueden aplicarse con selectividad. La 9 de Octubre lleva meses tomada por la delincuencia, las borracheras y las peleas, y las autoridades brillan por su ausencia. La ciudadanía exige controles parejos, sin favoritismos ni omisiones.