25/11/2025
Yo no nací camionero… la vida me llevó a la carretera.
Al principio me temblaban las manos cuando veía esas bajadas largas y esas curvas que no perdonan.
Pero con el tiempo entendí que este trabajo no es solo fuerza: es paciencia, es corazón y es saber que detrás de uno hay una familia esperando.
He pasado noches enteras sin dormir, he comido frío, he llorado de rabia cuando el camión falla y he tenido miedo cuando la vía se pone peligrosa.
Pero también he visto amaneceres que le devuelven a uno las ganas de seguir.
He recibido saludos de otros conductores que me recuerdan que no ruedo solo.
Ser camionero me cambió la vida.
Me enseñó a ser fuerte, a agradecer, a no rendirme.
Y aunque la ruta es dura, aquí sigo… firme, porque esta es mi manera de sacar mi hogar adelante.