01/07/2026
🇪🇨 Se acabó el Mundial… y también una etapa en la Tri.
La eliminación de Ecuador deja más preguntas que respuestas. Lo único confirmado es que Sebastián Beccacece no continuará al frente de la Selección, cerrando un proceso que nunca terminó de convencer y que deja muchas decisiones difíciles de explicar.
Desde la convocatoria hubo dudas. Se llevó a jugadores que prácticamente no tuvieron participación, mientras otros llegaron al Mundial en un nivel muy bajo y aun así mantuvieron la titularidad. El resultado fue una selección sin identidad, sin reacción y muy lejos del nivel que prometía su generación de futbolistas.
Las mayores decepciones fueron, sin duda, Moisés Caicedo, Enner Valencia y William Pacho. De tres referentes que juegan o han jugado al más alto nivel se esperaba liderazgo y actuaciones determinantes, pero su rendimiento estuvo muy por debajo de las expectativas durante el torneo.
En contraste, Pedro Vite, Jhon Yeboah, Joel Ordóñez y Kevin Rodríguez fueron, para muchos, lo más rescatable de Ecuador en este Mundial. Con entrega, personalidad y actitud demostraron que sí había jugadores dispuestos a competir hasta el último minuto.
La victoria frente a Alemania quedará como un recuerdo inolvidable, pero terminó siendo un episodio aislado en una Copa del Mundo marcada por las malas decisiones y un rendimiento colectivo decepcionante.
¿Qué viene ahora para Ecuador? Es momento de una profunda autocrítica. No basta con que los jugadores militen en clubes de élite o tengan un alto valor de mercado; la camiseta de la Tri exige demostrarlo en la cancha. En este Mundial, esa generación quedó en deuda.
El hincha merece mucho más que promesas y discursos. Merece un equipo que compita, que tenga carácter y que esté a la altura de representar al país. Porque el talento se aplaude, pero el compromiso se demuestra jugando.