28/05/2026
4 avances esperanzadores para la enfermedad de Alzheimer en 2025
Cada tres segundos se diagnostica un nuevo caso de demencia en el mundo. Hoy viven 55 millones de personas con esta enfermedad. Según Alzheimer's Disease International, ADI, la cifra podría llegar a 78 millones en 2030.
El 70% de los casos corresponde a la enfermedad de Alzheimer, la forma más común de demencia. Es un trastorno cerebral progresivo que destruye lentamente la memoria, el pensamiento y la capacidad para hacer tareas cotidianas. La Organización Mundial de la Salud la ubica como la séptima causa de muerte en el mundo.
Cambiar hábitos y usar ciertos medicamentos ayuda a aliviar los síntomas, pero no existe una cura. Los últimos años han dejado hallazgos prometedores, aunque el camino hacia mejores tratamientos y diagnósticos ha sido lento.
Este 2025 aparecieron avances que renuevan la esperanza. Aquí tienes cuatro de ellos:
1. Una prueba de sangre para detectar el Alzheimer temprano
Hasta ahora, confirmar el Alzheimer requería tomografías PET o punciones lumbares para analizar el líquido cefalorraquídeo. Son pruebas costosas, invasivas y poco accesibles, por eso casi no se usan en el diagnóstico rutinario.
En mayo, la FDA aprobó en http://EE.UU. la primera prueba de sangre para detectar la enfermedad en etapas tempranas. Se llama Lumipulse y mide las proteínas beta-amiloide y tau, que se acumulan en el cerebro hasta 20 años antes de que aparezcan los síntomas.
Los ensayos clínicos muestran que identifica correctamente los biomarcadores en más del 91% de los casos. Para el doctor Diego Aguilar, director regional de ADI para América, esto cambia el panorama.
"Actualmente hay un índice impresionante de subdiagnóstico. Tener un diagnóstico a través de la sangre es uno de los avances más potentes", dijo a BBC Mundo. Con una prueba simple, más personas podrían saber lo que les pasa años antes y acceder a tratamientos en el momento en que son más efectivos.
2. La vacuna contra el herpes zóster muestra efecto protector
Este año varias investigaciones exploraron si algunas vacunas ya existentes pueden reducir el riesgo de demencia. La que más destacó fue la vacuna contra el herpes zóster.
Un estudio a gran escala en Gales, publicado en abril en la revista Nature, encontró que la vacuna reduce los nuevos diagnósticos de demencia en un 20%. También ayuda a quienes ya tienen la enfermedad al retrasar la aparición de síntomas.
El herpes zóster es causado por la reactivación del virus de la varicela, que puede quedar latente en el sistema nervioso. Los resultados respaldan la teoría de que los virus que afectan el sistema nervioso aumentan el riesgo de demencia.
"Nuestro estudio mostró que uno de cada cinco casos de demencia puede evitarse entre individuos vacunados contra herpes zóster", explicó el doctor Pascal Geldsetzer, profesor de Medicina de la Universidad de Stanford. Lo más relevante es que es una intervención disponible, segura y que se aplica una sola vez. Los investigadores creen que el efecto se debe a la reducción de la inflamación en el sistema nervioso.
3. Inteligencia artificial para predecir el riesgo y la progresión
La inteligencia artificial empezó a usarse para predecir el Alzheimer con años de anticipación y para estimar qué tan rápido avanzará.
Un modelo de la Universidad de California logró predecir la enfermedad hasta siete años antes de los primeros síntomas con un 72% de precisión. El sistema también identificó diferencias por s**o. La hipertensión, el colesterol alto y la falta de vitamina D fueron factores comunes. La osteoporosis apareció como factor específico en mujeres, mientras que la disfunción eréctil y el agrandamiento de la próstata lo fueron en hombres.
En paralelo, investigadores de la Universidad de Cambridge desarrollaron otro modelo que predijo la velocidad de progresión en personas con deterioro cognitivo leve con un 81% de precisión. Eso supera al diagnóstico clínico actual.
La utilidad es práctica. Permite enfocar recursos en los pacientes con mayor riesgo, reducir pruebas invasivas innecesarias y planificar tratamientos antes de que el daño sea extenso.
4. Nuevos tratamientos modificadores de la enfermedad
Los anticuerpos monoclonales lecanemab y donanemab marcaron un cambio en 2025. No curan el Alzheimer, pero ralentizan el deterioro cognitivo y funcional en fases iniciales al atacar las placas de beta-amiloide en el cerebro.
Para los pacientes y sus familias, esto significa más tiempo con independencia y mejor calidad de vida. Para el sistema de salud, implica la necesidad de detectar la enfermedad antes y confirmar el diagnóstico con biomarcadores, algo que ahora es posible gracias a las pruebas de sangre.
El reto es el acceso y el costo, pero la aprobación de estos fármacos confirma que atacar la biología de la enfermedad puede modificar su curso.