01/09/2026
Estimado Jimmy Jairala, con todo el respeto que merece tu trayectoria de años en el periodismo y la vida pública, permíteme discrepar profundamente de lo que planteas.
Decir que "el país no está mal porque los centros comerciales, el cine y los espectáculos están llenos" es medir la realidad desde un solo sector de la población. Los centros comerciales son espacios cerrados, donde la gente busca precisamente resguardo de la inseguridad que reina en las calles no van ahí porque todo vaya bien, van porque afuera es más peligroso. Y además, quienes asisten en su mayoría pertenecen a un estatus con mayor poder adquisitivo: la inmensa mayoría de ecuatorianos ni siquiera tiene para llegar a esos lugares. Si medimos el bienestar del país por cuántos entran a un centro comercial, estamos mirando solo una pequeña parte de la cima, sin ver toda la montaña.
Te invito sinceramente, Jimmy, a caminar los suburbios, los barrios periféricos, las comunas y los sectores populares de cada ciudad y cada cantón. Ve cómo faltan calles asfaltadas, alcantarillado, agua potable, atención médica. Entra a los hospitales y verás que no hay medicinas ni insumos básicos. Pasa por las escuelas y verás edificios que se caen a pedazos, sin mobiliario ni recursos. Esa es la verdadera realidad del país, y ahí no hay multitudes gastando en entretenimiento, hay gente sobreviviendo con lo mínimo.
Sabemos bien tu trayectoria: fuiste Prefecto del Guayas, y sobre tu gestión también hay cuestionamientos públicos que siguen sin respuesta contratos direccionados a empresas vinculadas a tu entorno familiar, algo que la ciudadanía aún espera que se aclare. Pasaste de una ideología de izquierda a defender a un gobierno de derecha, y hoy tu programa Café con J.J. parece haberse convertido en un espacio exclusivo para aplaudir sin cuestionar todo lo que dice el gobierno de Daniel Noboa, sin el periodismo crítico e independiente que te conocía en TC Televisión. Se habla también de pautaje y contratos que condicionan el aplauso; si eso es así, entonces no estamos escuchando un análisis, estamos escuchando publicidad disfrazada de opinión.
Cuando un gobierno tiene todo bien, se nota en las escuelas, en los hospitales, en las calles, en la seguridad de todos, no en la entrada de un centro comercial. Si solo vemos lo que nos conviene y cerramos los ojos ante la pobreza, la inseguridad, la falta de medicinas y el aumento de impuestos sin resultados, entonces no estamos informando: estamos justificando. El periodismo verdadero no debe ser por aplaudir ni por cobrar, debe ser por mostrar la realidad completa, aunque duela. Esa es la ciudadanía que espera de ti.