25/02/2026
CRECE LA EXIGENCIA POPULAR: CADA VEZ MÁS VOCES PIDEN EL ARCHIVO DE LA LEY MINERA
En barrios, comunidades, sindicatos, universidades y organizaciones sociales, una consigna empieza a retumbar con fuerza creciente: ¡Archivo inmediato de la Ley Minera! No se trata de un murmullo aislado, sino de un clamor colectivo que cuestiona de raíz un modelo extractivista que prioriza la renta sobre la vida y el capital transnacional sobre la soberanía de los pueblos.
Las críticas no son antojadizas. Diversos sectores advierten que la actual normativa consolida un esquema de acumulación por desposesión, donde los territorios son convertidos en mercancía y las comunidades en obstáculos administrativos. Se denuncia que, bajo el discurso del “desarrollo”, se profundiza la dependencia económica, se debilita la autodeterminación y se tensiona la paz social.
Desde una lectura materialista de la realidad, el debate no es técnico sino político: ¿quién se beneficia y quién asume los costos? Mientras las utilidades se concentran, los impactos ambientales, sociales y culturales se socializan sobre el pueblo trabajador. Esta contradicción es la que hoy activa conciencias y moviliza voluntades.
Las voces que exigen el archivo de la Ley Minera sostienen que no basta con reformas cosméticas. Plantean la necesidad de un nuevo marco que ponga en el centro la planificación soberana, la participación vinculante de las comunidades y la defensa irrestricta de la naturaleza como base de la vida colectiva.
El llamado es claro: organización, debate consciente y unidad de acción. Cuando los pueblos comprenden la estructura que los oprime, dejan de ser espectadores y se convierten en sujetos históricos. Y es precisamente esa toma de conciencia la que hoy está germinando.
La historia ha demostrado que ningún derecho ha sido concedido graciosamente; todos han sido conquistados. En ese horizonte, el pedido de archivo de la Ley Minera no es solo una demanda jurídica, sino una afirmación política: la soberanía no se negocia, se ejerce.