Curiosidades Turísticas

Curiosidades Turísticas Curiosidades Turísticas Trae Entretenimiento en Vivo 🎶 Programas de Entrevistas 📲 de Todo El Mundo

Cuánta razón tiene esta valiente mujer. ❤️ Palora necesita autoridades comprometidas con su gente, que escuchen, trabaje...
30/08/2026

Cuánta razón tiene esta valiente mujer. ❤️ Palora necesita autoridades comprometidas con su gente, que escuchen, trabajen y entiendan que gobernar significa servir. El futuro de nuestro cantón se construye con responsabilidad, conciencia y participación ciudadana. 🙌💚

Palora merece ser escuchado. El futuro está en nuestras manos.

Una reflexión para PaloraPalora atraviesa momentos que invitan a reflexionar sobre el presente y el futuro de nuestro ca...
27/08/2026

Una reflexión para Palora
Palora atraviesa momentos que invitan a reflexionar sobre el presente y el futuro de nuestro cantón. Esta publicación recoge una mirada personal de Luis Alejandro Heras Calle, exalcalde de Palora, sobre la situación actual y sobre la importancia de que la ciudadanía participe de manera consciente en las próximas elecciones de 2026.

Más allá de nombres, colores o partidos, el futuro de Palora pertenece a todos. Informarse, analizar propuestas y participar responsablemente también es una forma de cuidar nuestro cantón.

🙏 Que Dios ilumine a cada ciudadano para tomar decisiones pensando en el bienestar de Palora y de todas sus comunidades.

Una nueva forma de hacer política 💗Gabriela Ortiz, quien hasta el momento de su inscripción se desempeñó como concejal d...
27/08/2026

Una nueva forma de hacer política 💗
Gabriela Ortiz, quien hasta el momento de su inscripción se desempeñó como concejal del cantón Palora, decidió dar un paso adelante al conocer de cerca las necesidades de nuestra gente.

Hoy, como candidata a la Alcaldía de Palora, busca algo más que promesas: quiere trabajar de la mano con el pueblo, escuchar sus necesidades y cumplir con hechos.

Porque Palora no necesita promesas vacías. Necesita trabajo, honestidad, compromiso y resultados.

🤝 Gabriela Ortiz cuenta contigo. Juntos podemos construir el futuro de Palora.

📢 ¡Haz que tu negocio, marca o campaña llegue más lejos! 🌎✨En Curiosidades Turísticas le damos visibilidad a lo que hace...
13/08/2026

📢 ¡Haz que tu negocio, marca o campaña llegue más lejos! 🌎✨

En Curiosidades Turísticas le damos visibilidad a lo que haces, llegando a más personas dentro de Palora y sus alrededores. 📲🔥

💼 Negocios | 🛍️ Servicios | 📣 Campañas | 🎉 Eventos y mucho más.

📍 Cantón Palora – Morona Santiago, Ecuador
📲 WhatsApp: 0998717366

¡Anúnciate con nosotros y haz que todos conozcan lo que tienes para ofrecer! 🚀

🇪🇨

20/06/2026

QUE ALEGRÍA FELICITACIONES 👏 SIGAN ADELANTE ÉXITOS EN TODO

🎙️🔥 ¡PALORA HABLA, LA VERDAD SE ESCUCHA! 🔥🎙️Este jueves 11 de junio de 2026 no te pierdas una entrevista especial con la...
10/06/2026

🎙️🔥 ¡PALORA HABLA, LA VERDAD SE ESCUCHA! 🔥🎙️
Este jueves 11 de junio de 2026 no te pierdas una entrevista especial con la Ab. Gabriela Ortiz, precandidata a la Alcaldía de Palora y ganadora de las elecciones primarias, quien conversará en exclusiva con Kleber Armando Guerrero sobre su contundente triunfo y los retos que vienen para el cantón.

📻 En vivo por SUPER K FM RADIO – La Voz de Palora
🕢 Hora: 7:30 a.m.
📱 Sigue la transmisión por Facebook, página web y aplicación móvil.

✅ Conoce de primera mano sus propuestas, opiniones y visión para el futuro de Palora.

👉 Tu participación es importante. Infórmate, analiza y forma tu propia opinión.

⚔️ PALORA NO SE RINDE: LA VOZ DE UN PUEBLO QUE EXIGE RESPUESTASTres ciudadanos comprometidos con el presente y el futuro...
09/06/2026

⚔️ PALORA NO SE RINDE: LA VOZ DE UN PUEBLO QUE EXIGE RESPUESTAS
Tres ciudadanos comprometidos con el presente y el futuro de Palora continúan levantando su voz en defensa de los intereses de la comunidad. Como representantes del Colectivo Ciudadano Anti Corrupción del Cantón Palora, mantienen firme su compromiso con la transparencia, la justicia y el bienestar de todos los paloreños.

Su lucha no responde a intereses personales ni políticos; nace del amor por su tierra y de la convicción de que las promesas deben convertirse en hechos. Ante las necesidades históricas y los compromisos aún pendientes con el cantón, siguen trabajando con perseverancia para que las autoridades escuchen y actúen en beneficio de la población.

Palora es tierra de gente valiente, trabajadora y perseverante. Por eso, cuando existen causas justas que defender, siempre habrá ciudadanos dispuestos a dar un paso al frente.

José Lliquín, Alcívar Guevara y Clever Matute forman parte de ese grupo de hombres que, con determinación y espíritu de servicio, continúan impulsando una ciudadanía vigilante, participativa y comprometida con el desarrollo de su cantón.

¡Porque un pueblo unido, informado y vigilante es la mejor garantía para construir un Palora más justo, transparente y digno para todos! 🇪🇨💚💛💙

🚨 PALORA NO OLVIDA: ESTALIN TZAMARENDA Y EL BALANCE DE UNA GESTIÓN CUESTIONADAMientras el período del alcalde Estalin Tz...
08/06/2026

🚨 PALORA NO OLVIDA: ESTALIN TZAMARENDA Y EL BALANCE DE UNA GESTIÓN CUESTIONADA
Mientras el período del alcalde Estalin Tzamarenda llega a su fin, miles de ciudadanos se preguntan: ¿qué quedó de las promesas que se hicieron al inicio de su administración?

Calles deterioradas, obras públicas que muchos consideran insuficientes o inconclusas, una creciente preocupación por la inseguridad y la ausencia del alcalde en diversos espacios de entrevista y rendición de cuentas han marcado el debate ciudadano durante estos años.

Su eslogan fue “Todos unidos como hermanos”, pero para muchos habitantes de Palora esa frase no se reflejó en la realidad que vivieron día a día.

Hoy, el pueblo tiene el derecho de evaluar la gestión de sus autoridades y exigir transparencia, resultados y compromiso con el desarrollo del cantón.

📢 Palora merece obras, merece seguridad y merece autoridades que den la cara a su gente.

El tiempo de esta administración está por terminar, pero las consecuencias de sus decisiones permanecerán en la memoria de quienes esperaban un cambio para el cantón.

🌿✨ ¡GRACIAS, PALORA! ✨🌿El respaldo del pueblo nos inspira a seguir trabajando con más fuerza, humildad y compromiso.Hoy ...
08/06/2026

🌿✨ ¡GRACIAS, PALORA! ✨🌿
El respaldo del pueblo nos inspira a seguir trabajando con más fuerza, humildad y compromiso.

Hoy recibo con profunda gratitud el apoyo brindado en las elecciones primarias. Este resultado no es un triunfo personal, sino una muestra de la confianza de hombres, mujeres, jóvenes y adultos que sueñan con un Palora más seguro, unido y lleno de oportunidades.

Asumo este respaldo con responsabilidad y humildad, convencida de que el verdadero trabajo apenas comienza. Seguiremos recorriendo cada comunidad, escuchando a nuestra gente y construyendo juntos una propuesta clara, honesta y cercana a las necesidades del cantón.

Creo firmemente que, con unidad, transparencia y participación ciudadana, podremos devolverle a Palora la tranquilidad, el progreso y la esperanza que merece, para que vuelva a ser ese Edén de la Amazonía que todos llevamos en el corazón.

Gracias por creer en este proyecto de unidad cantonal. Sigamos avanzando de la mano del pueblo, con perseverancia, verdad y amor por nuestra tierra.

¡Juntos construiremos el Palora que merecemos! 💚🌿🤝

Ab. Gabriela Ortiz
Unidad Cantonal por Palora ✨

PALORA EL HOMBRE QUE SEMBRÓ AMOR Y CONSTRUYO UNA FAMILIALa inolvidable historia de Don Manuel Cando, He Lucía Gusqui una...
04/06/2026

PALORA EL HOMBRE QUE SEMBRÓ AMOR Y CONSTRUYO UNA FAMILIA
La inolvidable historia de Don Manuel Cando, He Lucía Gusqui una familia que aprendió a luchar por sus sueños,

En el corazón de Palora, donde las montañas abrazan la selva amazónica y el canto de los pájaros despierta cada amanecer, existe una historia que muchos conocen, pero que merece ser contada para que jamás se olvide. Es la historia de Don Manuel Cando y de su querida esposa Lucía Gusqui, a quien todo el pueblo llamaba con cariño Mamá Lushi.

Durante décadas fueron parte de la vida de Palora. Sus nombres eran conocidos por todos. No porque fueran ricos o famosos, sino porque eran personas buenas. Personas de esas que siempre saludan, que ayudan sin esperar nada a cambio y que dejan huellas imborrables en el corazón de quienes las conocen.

La historia de Manuel y Lucía comenzó muchos años atrás, cuando dejaron las tierras de Chimborazo para buscar un futuro mejor. Eran tiempos difíciles. No tenían grandes posesiones ni comodidades. Lo único que llevaban consigo era una enorme voluntad de trabajar y una esperanza que parecía más grande que las mismas montañas que dejaban atrás.

El viaje hacia Palora fue una aventura llena de incertidumbre. Mientras avanzaban por caminos de tierra, observando paisajes desconocidos, ninguno imaginaba que aquella decisión cambiaría para siempre el destino de su familia.

—Algún día estaremos mejor —decía Manuel mientras observaba el horizonte.

—Claro que sí —respondía Lucía sonriendo—. Dios siempre bendice a quienes trabajan con honestidad.

Y así fue.

Con esfuerzo y sacrificio comenzaron una nueva vida en Palora. Poco a poco fueron construyendo su hogar en el barrio La Florida, donde los vecinos pronto aprendieron a quererlos.

Manuel encontró trabajo en la Compañía Ecuatoriana del Té. Fueron muchos años de madrugar antes de que saliera el sol. Muchas mañanas de lluvia. Muchos días de cansancio. Pero jamás se escuchó una queja salir de sus labios.

Sus compañeros siempre decían que Don Manuel tenía una forma especial de enfrentar la vida.

—Si Manuel se preocupa, entonces sí debemos preocuparnos —bromeaban.

Pero Manuel casi nunca se preocupaba.

Siempre encontraba una razón para seguir adelante.

Mientras tanto, Lucía se convertía poco a poco en una de las mujeres más queridas de Palora. Mamá Lushi tenía una sonrisa que parecía contagiar alegría. Era imposible visitarla y salir triste de su casa.

Cuando alguien llegaba, ella siempre encontraba algo para ofrecer.

Un café.

Una fruta.

Una conversación.

Un consejo.

Una palabra de aliento.

Y así fueron creciendo sus hijos.

Entre risas.

Entre trabajo.

Entre enseñanzas.

Entre el amor de dos padres que jamás dejaron de luchar por ellos.

La familia se hizo grande. Más de cinco hijos llenaron el hogar de alegría. La casa siempre estaba llena de ruido, carreras, juegos y ocurrencias.

Una tarde, cuando los niños eran pequeños, Manuel decidió enseñarles a cuidar los animales.

Toda su vida había amado el campo. Las vacas, las gallinas, los perros y cada animal de la finca eran parte de su mundo.

—El que aprende a cuidar a un animal aprende a cuidar a las personas —solía decir.

Entre todos los animales hubo uno que se ganó el corazón de la familia.

Un perro llamado Lucas.

Lucas seguía a Manuel por todas partes.

Parecía su sombra.

Lo acompañaba a la finca.

Lo esperaba cuando regresaba.

Y hasta parecía entender cada conversación.

Una mañana ocurrió algo que durante años fue motivo de risas.

Manuel caminaba por la finca acompañado de Lucas cuando escuchó un ruido extraño entre unos matorrales.

Pensó que era algún animal grande.

Tomó un palo.

Se acercó con cautela.

Lucas comenzó a ladrar.

El ruido aumentó.

Manuel avanzó lentamente.

De repente saltó hacia adelante dispuesto a enfrentar lo que fuera.

Y terminó encontrándose con una cabra que había quedado atrapada entre unas ramas.

Cuando regresó al pueblo los vecinos preguntaron:

—¿Y qué era el monstruo?

—Una cabra peligrosa —respondió Manuel.

Durante años nadie dejó de bromear con aquella historia.

Las risas eran frecuentes en aquella familia.

Pero también llegaron momentos difíciles.

Uno de los golpes más dolorosos fue la partida de Rosa Cando.

Su enfermedad llenó de preocupación a toda la familia.

Luchó con valentía.

Con esperanza.

Con fortaleza.

Pero finalmente partió dejando un vacío imposible de llenar.

Han pasado más de dieciséis años desde entonces.

Sin embargo, Rosa sigue viva en los recuerdos.

En las fotografías.

En las historias familiares.

En las lágrimas silenciosas que todavía aparecen cuando alguien menciona su nombre.

Porque hay personas que jamás se van por completo.

Y Rosa es una de ellas.

Con el paso de los años muchos de los hijos de Manuel y Lucía emigraron a Estados Unidos.

Fue una decisión difícil.

Las despedidas siempre son dolorosas.

Pero cada hijo llevaba consigo los valores que había aprendido en casa.

El trabajo.

La humildad.

La honestidad.

La perseverancia.

Entre ellos estaba Margarita Cando.

Una mujer fuerte y luchadora.

Cada vez que enfrentaba una dificultad recordaba una frase de su padre.

Una frase que se convirtió en una guía para toda su vida.

"Mi padre me enseñó que hay que luchar por los sueños."

Aquellas palabras viajaron con ella hasta Estados Unidos.

Y también llegaron a los corazones de sus hijos.

Los años pasaron.

Los nietos crecieron.

Y finalmente llegó uno de los momentos más emocionantes para toda la familia.

El primer viaje de Manuel y Lucía a Estados Unidos.

La emoción era enorme.

Los nervios también.

Era la primera vez que cruzaban tantas fronteras para reunirse con sus hijos y nietos.

Cuando el avión aterrizó, ambos salieron del aeropuerto en silla de ruedas debido al cansancio del viaje.

Al cruzar las puertas de llegada encontraron algo que jamás olvidarían.

Toda la familia estaba esperándolos.

Todos.

Hijos.

Hijas.

Nietos.

Familiares.

Amigos.

Los abrazos comenzaron antes de que pudieran decir una sola palabra.

Lucía lloraba.

Margarita lloraba.

Los nietos corrían emocionados.

Y Manuel intentaba contener las lágrimas.

Sin éxito.

Aquella fue una de las noches más felices de sus vidas.

Durante días compartieron historias.

Tomaron fotografías.

Rieron hasta el cansancio.

Y construyeron recuerdos que durarían para siempre.

Pero la vida, como los ríos amazónicos, tiene momentos de calma y momentos de tormenta.

En el año 2021 ocurrió una tragedia que llenó de tristeza a toda la familia y a todo Palora.

Lucía Gusqui, la querida Mamá Lushi, sufrió un accidente cuando regresaba desde Puyo hacia Palora.

La noticia recorrió el pueblo como un viento helado.

Nadie quería creerlo.

La mujer que siempre sonreía.

La mujer que ayudaba a todos.

La mujer que era querida por todo el pueblo.

Había partido.

Aquellos días estuvieron llenos de lágrimas.

Vecinos que llegaban para despedirse.

Amigos que recordaban anécdotas.

Familiares que viajaban para acompañarse mutuamente.

Muchos decían lo mismo.

—Palora perdió a una gran mujer.

Y era verdad.

Pero también era verdad que Mamá Lushi dejó algo que jamás podría desaparecer.

Su amor.

Su ejemplo.

Su bondad.

Hoy, Don Manuel continúa viviendo en el barrio La Florida.

Ya está jubilado.

Los años han pasado.

Su cabello se volvió blanco.

Sus pasos son más lentos.

Pero su espíritu sigue siendo el mismo.

Todavía disfruta visitar su finca en el sector Madre Selva.

Todavía conversa con sus animales.

Todavía observa el amanecer entre los árboles.

Todavía recuerda a Lucía.

A Rosa.

A cada uno de sus hijos.

A cada uno de sus nietos.

A veces se sienta frente a la naturaleza y sonríe.

Piensa en todo lo vivido.

En los años de trabajo.

En los viajes.

En las alegrías.

En las tristezas.

En las bendiciones.

Piensa en Chimborazo.

Piensa en Palora.

Piensa en Estados Unidos.

Piensa en la familia que construyó junto a Mamá Lushi.

Y comprende que su verdadera herencia no son las tierras, ni las casas, ni las cosas materiales.

Su verdadera herencia son los valores que sembró.

Los sueños que inspiró.

El amor que entregó.

La vida de Don Manuel Cando continuó avanzando como avanzan los ríos de la Amazonía: a veces tranquilos, a veces turbulentos, pero siempre hacia adelante.

Después de la partida de Mamá Lushi, la casa del barrio La Florida parecía más silenciosa. No era que faltaran personas. Los hijos llamaban constantemente. Los nietos enviaban fotografías desde Estados Unidos. Los vecinos seguían visitándolo. Sin embargo, había pequeños detalles que le recordaban cada día la ausencia de su compañera de vida.

La taza favorita de Lucía seguía guardada en el mismo lugar.

La silla donde acostumbraba sentarse durante las tardes continuaba junto a la ventana.

Incluso algunas plantas que ella había sembrado parecían crecer con más fuerza, como si se negaran a olvidar a quien las cuidó durante tantos años.

Pero Don Manuel no era un hombre que se dejara vencer por la tristeza.

Cada mañana se levantaba temprano.

Salía al patio.

Miraba el cielo.

Y agradecía por un nuevo día.

—Mientras Dios me preste vida, hay que seguir caminando —solía decir.

Los vecinos admiraban esa fortaleza.

Uno de ellos, Don Segundo, un viejo amigo de toda la vida, acostumbraba visitarlo casi todas las semanas.

Ambos se sentaban bajo la sombra de un árbol y conversaban durante horas.

Una tarde, Don Segundo llegó muy preocupado.

—Manuel, creo que me estoy quedando sordo.

—¿Por qué lo dices?

—Porque mi mujer me habla y no le entiendo nada.

Don Manuel lo miró seriamente durante unos segundos.

Luego respondió:

—No estás sordo. Estás casado.

Durante varios minutos ninguno pudo dejar de reír.

Historias como esa eran comunes entre los vecinos.

Por eso todos disfrutaban la compañía de Don Manuel.

A pesar de los años, conservaba ese sentido del humor sencillo que hacía reír a cualquiera.

Mientras tanto, en Estados Unidos, Margarita Cando continuaba trabajando y cuidando de su familia.

Sus hijos ya estaban creciendo.

Algunos de sus nietos comenzaban a convertirse en jóvenes.

Y todos ellos conocían perfectamente quién era Don Manuel.

No porque lo vieran todos los días.

Sino porque Margarita hablaba constantemente de él.

—Su abuelo siempre trabajó duro.

—Su abuelo nunca se rindió.

—Su abuelo me enseñó que hay que luchar por los sueños.

Aquellas palabras comenzaron a pasar de generación en generación.

Como una herencia invisible.

Como un tesoro familiar.

Un día, durante una reunión familiar en Estados Unidos, uno de los nietos hizo una pregunta inesperada.

—Mamá, ¿qué es lo más valioso que te dejó mi abuelo?

Margarita sonrió.

Miró una fotografía de Don Manuel.

Y respondió:

—El ejemplo.

La respuesta fue tan sencilla como profunda.

Porque el ejemplo había sido la mayor riqueza de toda la familia.

Pasaron algunos años más.

Y aunque la edad avanzaba, Don Manuel seguía visitando su finca en Madre Selva.

Los árboles crecían.

Los animales iban y venían.

Las estaciones cambiaban.

Pero él seguía encontrando paz en aquel lugar.

Una mañana decidió caminar hasta un rincón de la finca donde hacía mucho tiempo no iba.

Al llegar observó algo que lo emocionó profundamente.

Uno de los árboles que había sembrado junto a Mamá Lushi décadas atrás seguía firme.

Más grande.

Más fuerte.

Más hermoso.

Don Manuel colocó la mano sobre el tronco.

Y por un momento sintió como si los años desaparecieran.

Recordó cuando eran jóvenes.

Cuando llegaron desde Chimborazo llenos de sueños.

Cuando apenas comenzaban a construir su vida.

Recordó las risas de sus hijos pequeños.

Recordó los juegos.

Las fiestas.

Las navidades.

Los cumpleaños.

Los viajes.

Los abrazos.

Y también recordó a Rosa.

Su querida hija.

Aquella hija cuya ausencia nunca dejó de doler.

Sin embargo, esa mañana no sintió tristeza.

Sintió gratitud.

Porque comprendió que el amor nunca desaparece.

Simplemente permanece en otro lugar.

Aquel día regresó a casa con una sonrisa distinta.

Más tranquila.

Más profunda.

Más serena.

Como quien finalmente entiende el significado de una vida bien vivida.

Poco tiempo después ocurrió algo inesperado.

Toda la familia decidió organizar una gran reunión en Palora.

Una sorpresa para Don Manuel.

Los hijos comenzaron a llegar desde diferentes lugares.

Los nietos viajaron.

Los bisnietos también.

La casa del barrio La Florida volvió a llenarse de voces.

De risas.

De abrazos.

De alegría.

Cuando Don Manuel salió al patio y vio a toda la familia reunida, quedó completamente sorprendido.

Durante algunos segundos no pudo hablar.

Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

Y entonces escuchó una voz.

Era Margarita.

—Papá... todos estamos aquí gracias a ti.

El silencio se apoderó del lugar.

Muchos comenzaron a llorar.

Otros sonreían.

Los más pequeños observaban sin comprender completamente lo que ocurría.

Entonces Margarita continuó:

—Nos enseñaste a trabajar. Nos enseñaste a respetar. Nos enseñaste a luchar por nuestros sueños. Nos enseñaste que la familia siempre debe permanecer unida.

Los aplausos comenzaron.

Algunos vecinos también se habían acercado.

Después de todo, Don Manuel era parte de la historia de Palora.

Y Palora era parte de la historia de Don Manuel.

Aquella tarde hubo comida.

Música.

Fotografías.

Historias.

Risas.

Y también lágrimas.

Porque las lágrimas no siempre nacen de la tristeza.

A veces nacen del amor.

Cuando llegó la noche, alguien pidió a Don Manuel que dijera unas palabras.

Él observó a toda su familia.

A sus hijos.

A sus nietos.

A sus bisnietos.

Miró el cielo estrellado de Palora.

Respiró profundamente.

Y dijo:

—Cuando era joven llegué aquí sin nada. Solo tenía sueños. Hoy veo todo esto y entiendo que Dios me dio más de lo que jamás imaginé.

Volvió a guardar silencio.

Luego sonrió.

Y agregó:

—Lo único que les pido es que nunca olviden quiénes son y de dónde vienen.

Nadie dijo una palabra.

Porque todos sabían que aquellas palabras eran el resumen de toda una vida.

La reunión terminó entrada la madrugada.

Los niños jugaban.

Los adultos conversaban.

Y el viejo Lucas, el perro que ahora acompañaba a Don Manuel, dormía tranquilo cerca de la familia.

Como si también supiera que aquella noche era especial.

Con el paso de los años, algunas personas partieron.

Otras llegaron.

Nacieron nuevos miembros de la familia.

Los nietos formaron sus propios hogares.

Los bisnietos crecieron escuchando historias de Palora.

Historias de Chimborazo.

Historias de Mamá Lushi.

Historias de Rosa.

Historias de Don Manuel.

Y así fue como una familia entera comprendió algo que muchas personas tardan toda una vida en descubrir.

Que el éxito no se mide por el dinero acumulado.

Ni por las propiedades.

Ni por los títulos.

El verdadero éxito consiste en dejar amor en el corazón de las personas.

Y en eso, Don Manuel Cando y Lucía Gusqui fueron inmensamente ricos.

Hoy, cuando alguien menciona sus nombres en Palora, todavía aparecen sonrisas.

Todavía aparecen recuerdos.

Todavía aparecen historias.

Porque algunas personas no desaparecen cuando se van.

Permanecen viviendo en cada enseñanza, en cada recuerdo y en cada acto de amor que dejaron sembrado.

Y mientras exista alguien que recuerde a Don Manuel Cando, a Mamá Lushi, a Rosa Cando y a toda aquella familia que aprendió a luchar por sus sueños, su historia continuará viva.

Como los grandes árboles de Madre Selva.

Con raíces profundas.

Con ramas que alcanzan el cielo.

Y con un legado que jamás dejará de florecer.

FIN.

Dirección

Palora

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Curiosidades Turísticas publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Atajos

Compartir

Categoría