20/01/2026
Como lo prometido es deuda, acá les va una de las mejores historias del libro "Que sea lo que ellos quieran (o la improbable historia del rock en La Habana". La historia de Javier Rodríguez, líder de Extraño Corazón. Un viaje al rock cubano de los 90. Una historia sobre excesos, amor y familia. La música como bálsamo del alma...
🎧🎸"EL INÚTIL SUEÑO DE JAVIER RODRÍGUEZ"
En lo que sus colegas de juerga describirían con añoranza como «aquellos maravillosos 90 y 2000» —tiempos de gloria que no volverán—, Javier Rodríguez era un tipo con hígado de camionero, capaz de dispararse el ron más malo como si fuera el mejor Bacardí, y salir directo de una entrevista en televisión nacional a una cantina del barrio, para matar el tiempo con los borrachos de turno, escuchar sus tristes historias y conversar sobre la intrascendencia de la vida, lo mala que estaba «la cosa», o cualquier otro tema que se le ocurría a un friki guitarrista, líder de una banda de country rock y bebedor de larga data, en un país y una época donde el mejor remedio para un inadaptado al sistema, era nunca estar sobrio.
Durante sus años de whiskey man —sin dejar de estar pendiente de su hija Wendy—, lo suyo era tocar, tomar y templar. Como una estrella del rock que repasa sus memorias, lo reconocerá sin vergüenzas como algo natural de la época: su apartamento en el Vedado era un sitio de reunión permanente y local de ensayo, donde el sonido de las fichas de dominó, la gente entrando y saliendo, y la música rock en las madrugadas, recreaban la atmósfera de un bar abierto las 24 horas. Eran tiempos de beberse hasta tres botellas de ron él solo y de vivir hoy sin pensar en el mañana.
Pero la vida de kamikaze eventualmente pasaría factura, y después de una racha salvaje de días y noches de excesos, superó los límites y por poco no hace el cuento. «Si existe la muerte, yo le vi la cara. Sin alarde». Tres días en su cuarto vomitando —«no tomo más nunca, cojone…»— y al final del túnel, cuando parecía que estaba más para allá que para acá, su voz. La de ella diciéndole «Creo que estoy embarazada»; y Javier Rodríguez Delgado, fundador de Extraño Corazón, primer friki «de la calle» en grabar con una disquera cubana, hijo renegado de militantes comunistas, se prometió a sí mismo que ni una gota más de alcohol, c**o, ni una; porque si la vida le daba otra chance de ser padre, esta vez, lo iba a hacer bien desde el principio. Empezaría desde cero, tú vas a ver. Se iba a tomar la banda tan en serio como pudiera y grabaría un disco para la posteridad. A lo mejor era el mejor de su carrera. Vete a saber tú…
✒ Junior Hernández Castro
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