14/08/2026
La Iguana de cola Espinoza
En el suelo rocoso de América Central, una iguana detecta el peligro y sale disparada entre las piedras. Sus patas se mueven con una rapidez sorprendente mientras mantiene el cuerpo bajo y estable.
La iguana de cola espinosa (Ctenosaura similis) es conocida por su extraordinaria velocidad y por utilizar carreras rápidas para escapar de depredadores cuando se siente amenazada.
Puede alcanzar velocidades cercanas a los 35 kilómetros por hora en distancias cortas, convirtiéndose en uno de los reptiles corredores más rápidos conocidos.
Su cuerpo robusto, sus patas musculosas y su larga cola le proporcionan el equilibrio necesario para acelerar rápidamente sobre terrenos irregulares.
Cuando huye, puede recorrer varios metros en cuestión de segundos antes de refugiarse entre rocas, vegetación densa o grietas donde un depredador más grande tenga dificultades para seguirla.
Esta velocidad resulta especialmente importante porque la iguana de cola espinosa vive en ambientes donde necesita reaccionar rápidamente ante aves rapaces, mamíferos y otros depredadores.
Aunque no mantiene su velocidad máxima durante largos periodos, unos pocos segundos de aceleración pueden ser suficientes para transformar una persecución en una oportunidad de escape.
La historia de la iguana de cola espinosa demuestra que los reptiles no siempre son criaturas lentas: cuando la supervivencia lo exige, este lagarto puede convertir sus patas en auténticos motores y desaparecer entre las rocas en cuestión de segundos.