09/09/2026
Unidades anticorrupción en Ecuador: Reorganización judicial genera debate sobre la seguridad jurídica
Por Carmen Luisa Samaniego
Quito.- Menos de cuatro años después de haber sido implementadas durante la administración del doctor para combatir la delincuencia organizada y la corrupción de alto impacto con juzgadores especializados, las dependencias judiciales anticorrupción en Ecuador han llegado a su fin. Mediante la Resolución 187-2026, emitida el 7 de septiembre de 2026, el Pleno del Consejo de la Judicatura (CJ) resolvió suprimir la Unidad Judicial, el Tribunal de Garantías Penales y la Sala Especializada en Corrupción y Crimen Organizado, redistribuyendo sus competencias hacia las judicaturas ordinarias penales de Pichincha.
Los fundamentos técnicos del Consejo de la Judicatura
La resolución del organismo se sustenta en informes de la Dirección Nacional de Gestión Procesal, la Dirección de Planificación y Asesoría Jurídica, los cuales justificaron la decisión bajo los siguientes argumentos:
Capacidad procesal y descongestión: Los informes técnicos (como el CJ-DNGP-2026-0543-MC) señalaron que las unidades anticorrupción presentaban una carga procesal baja en comparación con el colapso operativo de las judicaturas penales ordinarias de Pichincha, las cuales superaban el 100 % de su capacidad.
Ampliación del cuerpo juzgador: Con este rediseño institucional, el Consejo de la Judicatura señala que la cobertura nacional para juzgar estos delitos se incrementa de 19 a más de 50 jueces ordinarios habilitados en garantías penales y tribunales ordinarios.
Emergencia judicial: La medida se ampara en la declaratoria de necesidad extraordinaria y emergente de la Función Judicial (Resolución 129-2026), buscando "optimizar recursos" e integrar las acciones patrimoniales y de extinción de dominio en judicaturas ordinarias para agilizar trámites.
La postura oficial: Declaraciones de
Frente a las críticas e incertidumbres que suscita la desarticulación de una estructura que contó en su momento con capacitación y apoyo internacional, la presidenta del Consejo de la Judicatura, Mercedes Caicedo, aseguró que el cambio no constituye un paso atrás.
"Esto no debilita la lucha contra la corrupción, no retrocedemos, fortalecemos", afirmó la titular del organismo, argumentando que la redistribución hacia más de medio centenar de jueces permitirá absorber la demanda procesal con mayor celeridad y corregir falencias de un sistema que había quedado operando a media marcha por cuestionamientos éticos y legales contra varios de sus juzgadores especializados.
Seguridad jurídica y el escepticismo de la defensa técnica
A pesar de los argumentos oficiales, la reasignación de los expedientes en trámite a las unidades penales ordinarias con sede en Iñaquito y La Mariscal abre interrogantes clave sobre la seguridad jurídica y el debido proceso:
Sustanciación y especialización: Abogados defensores y analistas del sector judicial señalan la complejidad de las causas por crimen organizado —muchas con decenas de procesados e información reservada—, cuestionando si los juzgados ordinarios contarán con el tiempo y las garantías de protección necesarias para asumir esta carga sin dilaciones ni vulnerabilidades.
Garantía de juez competente: La transición de expedientes iniciados bajo un fuero y competencia especial hacia despachos penales comunes genera debate sobre la validez de los actos procesales en curso, un punto sobre el cual las defensas técnicas prevén interponer recursos y objeciones respecto al debido proceso.
Reacciones: Para algunos miembros de la comunidad jurídica, el constante viraje institucional en las decisiones de la Judicatura deja un panorama de impredecibilidad donde, en palabras de juristas locales, "por lo decidido ya nada sorprenderá".