Wacope Producciones

Wacope Producciones Un espacio para publicar, películas, videos y fotos que mi padre, el señor Washington Cobo recopiló durante toda su vida. Familia y amigos bienvenidos!

Un espacio en Facebook para poder presentar al mundo el trabajo videográfico de mi padre el señor Washington Cobo Peñaherrera, quien por su temprana partida de este mundo, no le dio tiempo para compartir este maravilloso trabajo artístico que nos ha dejado de herencia para recordar lo "Lindo que hemos vivido y lo felices que hemos sido".

30/12/2025

30 de Diciembre de 1983: Recordando las Bodas de Oro de mis queridos abuelitos Cristóbal Cobo Arias y Beatriz "Bachita" Peñaherrera

¡Qué alegría compartir con todos ustedes este tesoro familiar! Este video, producido por mi padre Washington Cobo Peñaherrera, captura la gran celebración de las Bodas de Oro de mis abuelitos en el Quito Tenis y Golf Club, un evento lleno de amor, música y familia.

En un momento mágico e improvisado, mi padre le pide a mi primo Patricio "Pachi" Montalvo Arízaga –un verdadero artista, conductor del querido programa infantil "Saturniño" en Gamavisión (Canal 2) durante los años 80– que interprete el hermoso vals "La Casa Nueva" como homenaje a los novios. Me encanta ver cómo Pachi, con su inmenso talento y cariño hacia mis abuelitos paternos, conversa rápidamente con los músicos de la orquesta para darles instrucciones y llevar a cabo esta presentación espontánea. ¡El sentimiento que le pone es conmovedor!

Luego, el baile: mi padre Washington bailando el vals con mi madre Ivonne, junto a los homenajeados, mis abuelitos Cristóbal y Bachita. Hay un instante precioso en que mi abuelito Cristóbal alza la vista hacia el balcón del segundo piso, donde estábamos todos sus nietos, y con esa mirada llena de amor nos transmitía todo su cariño. En ese entonces, yo aún no conocía el importante legado fílmico de él como pionero del registro audiovisual en Ecuador... y quién iba a imaginar que, 40 años después, sería yo quien rescataría y preservaría ese valioso archivo familiar.

Al final, el abrazo agradecido de mi padre a Pachi, y el tierno abrazo de mi abuelita Bachita, me recuerdan lo cálida y amorosa que era. Mi abuelito, feliz y radiante, bien merecido lo tenía: fue un ejemplo de vida junto a la mujer ideal. Solo la muerte los separó.

Ricky Cobo

04/12/2025

En las Navidades de 1983, mi querido padre Washington Cobo Peñaherrera tomó su cámara VHS (aunque realmente soy yo quien filma) y registró un momento que, con los años, se ha convertido en tesoro familiar. El lugar: el almacén principal de la Casa Cobo de Repuestos, esa casa matriz que desde 1973 era el corazón palpitante del sueño de mi abuelo Cristóbal Cobo Arias, el hombre que con visión y trabajo incansable convirtió a nuestra empresa en la primera importadora de repuestos automotrices de todo el Ecuador.

Esa tarde no era una fiesta cualquiera. Además de la tradicional celebración navideña que cada año ofrecíamos a todo el personal —con abundante comida criolla, regalos para los hijos de los colaboradores, risas y brindis—, había un motivo aún más especial: mis abuelitos, don Cristóbal y doña Bachita, estaban a pocos días de cumplir sus Bodas de Oro el 28 de diciembre. Cincuenta años de matrimonio, de lucha juntos, de levantar una familia y una empresa desde cero.

Los empleados, gente leal que llevaba décadas con nosotros, quisieron rendirles un homenaje sencillo pero cargado de cariño. Se nota en el video: los abrazos, las lágrimas contenidas, las palabras que salen entrecortadas por la emoción. Mi abuelo, siempre serio y trabajador, se le ve con los ojos brillosos; mi abuela, con esa sonrisa serena que todo lo abrazaba. Era la prueba viva de que en la Casa Cobo nunca hubo solo jefe y empleados: había una gran familia extendida, donde el respeto y el afecto iban en ambas direcciones.

El video, aunque haya perdido algo de nitidez en las sucesivas copias, conserva intacta su magia. Se escucha el ruido de la ciudad, las voces alegres, los “¡Felicitaciones, don Cristóbal y doña Bachita!”, el personal y familias todos alegres festejando el evento. Al final aparezco yo, casi un adolescente, vestido de blanco con mi camiseta de cuadritos negros, acercándome a saludar y abrazar a mis abuelos.

Hoy, al rescatar estas imágenes grabadas por mi padre Washington, siento que no solo estoy preservando la historia de una empresa que marcó época en el Ecuador, sino el legado de amor, trabajo y gratitud que mis abuelos sembraron y que todos nosotros —hijos, nietos y colaboradores— seguimos cuidando con orgullo.

Porque la Casa Cobo nunca fue solo repuestos. Fue, y sigue siendo, corazón.

Ricky Cobo

Navidad 1983 | Almacén principal Casa Cobo de Repuestos | Quito, Ecuador
Homenaje a don Cristóbal Cobo Arias y doña Bachita en vísperas de sus Bodas de Oro por Washington Cobo Peñaherrera

19/11/2025

Cumpleaños 23 del Cobish, Octubre de 1990.

04/11/2025

"Miércoles 5 de agosto de 1992 – Les Invalides, París
Un día que quedó grabado para siempre. Con la familia completa cruzamos el umbral del Hôtel des Invalides bajo un sol de verano que parecía bendecir cada paso. Mis padres al frente, como siempre guiando con esa calma que todo lo hacía posible. Mi hermano detrás de la cámara, capturando cada momento con mirada de asombro. Mis hermanas y mi sobrino pequeño, con los ojos bien abiertos, absorbiendo la grandeza de ese lugar donde la historia respira.

Pero el alma del día se reveló bajo la Église du Dôme. La escalera de mármol negro nos tragó hacia la cripta circular, donde la luz de la cúpula se filtra en rayos oblicuos que parecen pinceladas de Le Brun. En el centro, el bloque de pórfido rojo de Finlandia —sarcófago de Visconti— flota sobre su pedestal de granito verde como un navío varado en el tiempo. Doce victorias aladas de Pradier lo rodean; doce campañas que aún resuenan en los muros.

No era solo una tumba. Era un viaje en el tiempo.
Y nosotros, una familia unida, éramos parte de él.

Ricky Cobo

02/11/2025

La Familia Cobo Arízaga al 19 de Agosto de 1990 paseando juntos y unidos en la Plaza de la Independencia, poco antes de que aparezca un indeseable individuo que lo cambiaría todo con las peores intensiones.

Ricky Cobo

02/11/2025

Escenas en la Hacienda San Cristóbal en 1986

01/11/2025

24 de julio de 1987. El sol de Quito se colaba por los ventanales del restaurante del Quito Tenis Club, el mismo lugar donde años antes habíamos celebrado las bodas de oro de mis abuelitos Cristóbal y Bachita. Aquella tarde, tres nietos —mis primos y yo— nos graduábamos del Colegio Americano. Mi abuelo, a sus 76 años, nos había reunido a todos: una mesa larga, con más de treinta sillas ocupadas por la familia Cobo Peñaherrera al completo.

Mi padre, Washington, como siempre, no fallaba. Su cámara Panasonic zumbaba discretamente, capturando cada gesto, cada risa, cada mirada de complicidad. En este fragmento que hoy rescato, no aparecen mis primos recibiendo el anillo de graduación —ese detalle debe estar en otra cinta, guardada en algún rincón de archivo familiar—, pero sí estoy yo, con mi sonrisa nerviosa. Y, sobre todo, está él: mi abuelito Cristóbal, de pie, con la voz firme y el corazón abierto, pronunciando unas palabras que aún resuenan en mí como un eco sagrado.

“La unión familiar es lo único que perdura”, dio a entender. Y lo dijo mirándonos a todos, uno por uno, como si quisiera grabar esa frase en el alma de cada nieto, de cada hijo, de cada miembro de la familia. No era un discurso preparado; era su vida hablando. Él, que había cruzado mil y un aventuras, sabía que la sangre no solo se lleva en las venas, sino en las mesas compartidas, en las manos entrelazadas, en los silencios que solo una familia grande puede entender.

En el video se ve: mi abuelita Bachita sonriendo con esa dulzura suya, concentrada escuchando a su esposo, mis primos atentos todos a esas palabras, unos mas que otros, lo propio con mis tíos y padres. Y en el centro, mi abuelo, feliz. No porque fuéramos muchos, sino porque éramos uno.

Este video no es solo una graduación. Es un testimonio. De un hombre que entendió, antes que nadie, que la verdadera herencia no son los bienes, sino los momentos en que todos cabemos en una sola mesa. Gracias, papá, por no soltar nunca la cámara.

Gracias, abuelo, por no soltar nunca la familia.

Ricky Cobo

31/10/2025

¡Un homenaje eterno a mi querido padre, Washington Cobo Peñaherrera!

Con inmenso cariño y gratitud, publico este video editado a partir de los archivos que él mismo grabó y conservó con tanto esmero. Mi padre heredó de mi abuelo Cristóbal la hermosa tradición de registrar en películas y videos los momentos más preciados de nuestra familia, y gracias a eso hoy tengo la fortuna de rescatar y compartir estas joyas videográficas que capturan su legado.

Él dedicó toda su vida y su vasto conocimiento a proyectar al futuro el principal negocio de mis abuelitos, la Casa Cobo de Repuestos, fundada en 1940 por Cristóbal y Bachita. Bajo su liderazgo visionario, se inauguró en la Quinta Bachita -Av. Galo Plaza Lasso y Luis Tufiño- la segunda sucursal con instalaciones impresionantes: bodegas que duplicaban la capacidad del almacén principal en la Av. 10 de Agosto y Ramírez Dávalos, completamente modernizadas con un diseño futurista. En la sala de exhibición, el busto de mi abuelo Cristóbal presidía con orgullo el espacio, como se aprecia en estas imágenes llenas de esplendor.

Mi hermano Cristóbal fue el gerente de esta sucursal, destinada al éxito rotundo, con mi padre al frente del proyecto para asegurar que la Casa Cobo prosperara por muchas generaciones más.

Admiro profundamente la tenacidad, la voluntad inquebrantable y el espíritu perseverante de mi padre, idéntico al de mi abuelo: él lo tenía clarísimo y trabajó incansablemente para elevar la empresa a nuevos niveles, especialmente cuando mi abuelito ya era un adulto mayor. Fue el cerebro detrás de su crecimiento, para el beneficio de toda la familia.

Lamentablemente, en el año 2000, esta emblemática compañía fue liquidada por decisiones de los accionistas mayoritarios. Sin embargo, su visión y esfuerzo perduran en nuestra memoria y en estos videos.

La tecnología de la época no permitió la mejor calidad en las grabaciones, y las copias sucesivas han mermado la nitidez, pero aquí está la esencia vibrante de aquellos días gloriosos.
¡Gracias, papá, por tu ejemplo eterno!

Ricky Cobo

20/08/2025

En 1982, mi padre, Washington, nos llevó a un inolvidable viaje familiar por Ecuador en nuestro camper Dreamer, un vehículo lleno de recuerdos que mis padres compraron con ilusión para recorrer el país. Uno de los destinos más especiales de ese viaje fue Guayaquil, donde visitamos la casa de mi querido tío Rafael Arízaga Guerrero, a quien cariñosamente llamábamos "tío Rafico".

El tío Rafico fue una persona extraordinaria, llena de bondad y con una energía que siempre me saca una sonrisa al recordarlo. Aunque vivíamos en Quito y no pude compartir tanto con él como hubiera querido, cada momento a su lado dejó una huella imborrable en mi corazón. Lamentablemente, ayer nos dejó a causa de una muerte natural, a una edad avanzada.

Hoy, comparto este video grabado por mi padre hace tantos años como un homenaje a la vida de mi tío Rafico, un destacado arquitecto que dejó un legado imborrable en Guayaquil. Su pasión por su profesión, su dedicación como profesor universitario y el cariño que inspiró en sus alumnos y en todos los que lo conocieron son un testimonio de su grandeza.

A mis primas Susi, Juanita y Paty, les envío mi más sentido pésame. Sé que este dolor nunca desaparece, pero podemos llevarlo con amor, honrando la memoria del tío Rafico con nuestro ejemplo y manteniendo vivos los recuerdos que nos dejó.

Con todo mi cariño,
Ricky Cobo

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