29/05/2026
¡Preparen las velas, Quito! Porque donde Daniel Noboa prometió luz eterna, el "Nuevo Ecuador" nos regala otro fin de semana a oscuras. 🕯️✨
¡Qué puntería la de este Gobierno! Nos juraron en campaña y en cadenas nacionales que "nunca más" volveríamos a los racionamientos, pero la realidad nos vuelve a fundir los plomos. Este fin de semana, la Empresa Eléctrica Quito nos manda el tierno recordatorio de que en Carondelet la palabra empeñada dura lo que un foco ahorrador de un dólar. 💡❌
Lo más fascinante es la gimnasia mental del libreto oficial. El Ministerio de Energía nos dice que no son "apagones por crisis"; ahora los llaman "cortes programados por mantenimiento preventivo" y "modernización de infraestructura". O sea, nos quitan la luz de forma "preventiva, técnica y moderna". ¡Qué alivio! Espectacular cómo le cambian el nombre al mismo cable pelado de siempre. El verdadero "Ecuador que resuelve"... resuelve cómo hacernos viajar en el tiempo al siglo XIX cada sábado y domingo. 🤡
Y hablando de cosas que se quedan a oscuras y bajo la alfombra... ¿Alguien ha visto luz en el caso Progen? Ya pasó más de un año desde el escándalo de los contratos de los generadores eléctricos que debían salvarnos, y en los pasillos gubernamentales la única corriente que fluye es la de la impunidad. Ni un solo ministro, viceministro o alto pez gordo involucrado ha tenido que rendir cuentas reales ante la justicia. Ahí sí que hay un "apagón" total de fiscalización. Para perseguir las responsabilidades políticas no hay energía, pero para cortarle el flujo al pequeño comerciante o a la familia que quiere descansar el fin de semana, ahí sí les sobra el voltaje. 🐍💼
Como gran consuelo, el oficialismo nos pide paciencia. Seguro que la comida que se va a dañar en las refrigeradoras de los quiteños se va a salvar con discursos de TikTok. Mientras el país se desconecta, la política sigue en su burbuja con generador propio.
Así que ya lo saben, vecinos: saquen los juegos de mesa, carguen las baterías de los celulares y prepárense para disfrutar del romance de una cena a la luz de las velas forzada por decreto. ¡Gracias por la reconexión con el pasado!