04/02/2026
A mi hija le explico que no todo el mundo habita la vida desde el mismo lugar interior.
Que hay personas que caminan con el alma despierta, que miran con curiosidad, que sienten intensamente y que, sin proponérselo, iluminan los espacios que pisan.
Y también existen otras…
Personas que viven cerradas por dentro.
No porque hayan nacido así, sino porque algo en su historia les enseñó a apagar lo que sentían para sobrevivir.
Quien vive desde la luz no suele incomodar a propósito.
Pero incomoda igual.
Porque su presencia confronta.
Porque recuerda lo que otros abandonaron en sí mismos.
Por eso algunas personas atacan, descalifican o intentan disminuir.
No buscan diálogo.
Buscan silencio.
El silencio de aquello que no saben cómo sostener.
Cuando alguien intenta apagar tu brillo, no está hablando de ti.
Está hablando de su propia renuncia.
De lo que no pudo, no supo o no se atrevió a ser.
Y aquí está lo importante que quiero que mi hija nunca olvide:
no todo ataque merece respuesta,
no toda opinión merece espacio,
y no todo vínculo merece permanencia.
Porque la luz no se defiende explicándose.
Se protege eligiéndose.
Seguir siendo quien eres, aun cuando incomoda,
no es soberbia.
Es coherencia.
Así que, si alguna vez te hacen dudar de tu esencia,
recuerda esto:
nadie intenta apagar algo que no brilla.
Cuídate.
Elige dónde te quedas.
Y sigue caminando con lo que eres,
aunque a otros les resulte demasiado.
Tu luz no es el problema.
Es el recordatorio.
*Psic Clara Aguiar Batiz*