17/02/2026
Vía Alóag – Santo Domingo
Administrada por las dos prefecturas Correistas
Pichincha Paola Pabon
Santo Domingo Jhoana Núñez
Está vía siempre fue administrada desde que nació el Correismo.
La vía Alóag – Santo Domingo no es un simple corredor provincial: es infraestructura estratégica nacional y soporte logístico de la economía ecuatoriana.
Sin embargo, su estado operativo no guarda relación con los recursos recaudados durante años.
Con un flujo estimado entre 12.000 y 16.000 vehículos diarios y dos estaciones de peaje, la recaudación bordea los 32 millones de dólares anuales.
Desde el 2008 hasta hoy, el monto acumulado supera aproximadamente los 576 millones de dólares.
Desde el punto de vista de ingeniería vial y economía pública, esa cifra es suficiente para haber ejecutado:
• una ampliación integral a cuatro carriles en tramos críticos
• estabilización definitiva de taludes y zonas de deslizamiento
• variantes de seguridad y pasos alternos permanentes
• sistemas de monitoreo geotécnico continuo
• iluminación, señalización inteligente y control de velocidad
• estándares de autopista en un corredor logístico nacional
Pero la realidad es distinta: cierres constantes, siniestralidad recurrente y riesgo permanente para usuarios y transporte de carga.
Aquí no existe un problema natural; existe un problema de gestión de infraestructura.
Cuando la recaudación supera cientos de millones y la obra no corresponde al nivel de ingresos, la pregunta deja de ser política y pasa a ser técnica:
existe una brecha entre ingreso recaudado y inversión ejecutada.
Por ello se vuelve indispensable una auditoría integral, independiente y pública sobre la administración, destino de recursos y planificación de esta carretera.
La fiscalización no es opcional; es una obligación constitucional de los representantes de la provincia.
La ciudadanía no discute ideologías: exige correspondencia entre lo que paga y la seguridad que recibe.
Una vía estratégica no puede seguir cobrando como autopista mientras opera como corredor de alto riesgo.
Fuente: LIZARDO SUÁREZ
SANTO DOMINGOeF