16/08/2026
| LLEGARÁ EL DÍA DE JUICIO FINAL
El último capítulo de nuestra Confesión cierra con una declaración resumida de los aspectos fundamentales sobre la escatología general.
Cómo bien lo explica el Dr. Renihan:
«Al contemplar el Juicio final, se nos recuerda que debemos verlo a la luz de la doctrina de Dios expuesta en el capítulo 2 y desarrollada en el resto de la Confesión. Todo lo que se ha dicho sobre Él sirve de base para este capítulo final.
El gran Señor y Rey, Creador del Cielo y de la tierra, tiene un propósito para Su creación y Sus criaturas: un fin hacia el que todo se dirige inexorablemente. Este es el Día final, no un período limitado por la salida y la puesta del Sol, el momento en el que Su justicia se mostrará a todo el universo moral en el Juicio del mundo a través del Mediador: Jesucristo» (Para el Lector Juicioso e Imparcial, 715-16).
El tercer y último párrafo, que cierra la confesión, nos lleva a una aplicación pastoral que apunta al corazón y nuestra actitud hacia ese Día Final establecido. Y tiene que ver con la certeza y la incertidumbre de ese Día, las razones y nuestra respuesta correcta.
Lo podemos bosquejar así:
I. CERTEZA DEL EVENTO: «Así como Cristo quiere que estemos ciertamente persuadidos de que habrá un Día de juicio»
PROPÓSITOS PARA LA CERTEZA: «tanto para disuadir a todos los hombres de pecar, como para la mayor consolación de los piadosos en su adversidad»
II. INCERTIDUMBRE DEL MOMENTO: «también quiere que los hombres no sepan cuándo será ese Día»
PROPÓSITOS PARA LA INCERTIDUMBRE: «para que se desprendan de toda seguridad carnal y estén siempre velando, porque no saben a qué hora llegará el Señor»
III. ACTITUD CORRECTA: «y estén siempre preparados para decir: —Ven Señor Jesús, ven pronto. Amén».
Que el Señor nos mantenga unidos a Él por la fe que es en Cristo Jesús, y que nuestros corazones estén siempre anhelando Su venida.
Que seamos buenos mayordomos de los bienes de Cristo. Que seamos buenos siervos fieles y que al final de nuestras vida o cuando Cristo vuelva podamos escuchar las dulces palabras de nuestro Señor:
«Bien, buen siervo fiel; en lo poco fuiste fiel, en lo mucho te pondré. Entra en el gozo de tu Señor».