16/09/2026
Me rodearon como abejas; se enardecieron como fuego de espinos;
Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré.
Salmos 118:12 [RV60]
En el nombre de Jehová yo las destruiré.
Nuestro Señor Jesús, por Su muerte, no compró el derecho sólo a una parte de nosotros, sino a todo nuestro ser. Él contempló en Su pasión nuestra completa santificación: espíritu, alma y cuerpo, para que Él pudiera reinar en nosotros supremo y sin rival, en todas las áreas de nuestras vidas.
Dios nos ha totalmente regenerado, y la misión de esta nueva naturaleza que mora en nosotros, es defender los derechos del Señor Jesucristo.
Oh alma mía, por cuanto eres hija de Dios, tienes que conquistar el resto de tu ser que aún permanece no bendecido. Debes someter todas tus facultades y pasiones al cetro plateado del reinado de gracia de Jesús, y nunca debes estar satisfecha hasta que Él que es Rey por compra, llegue a ser Rey también por coronación de gracia y reine en ti supremo.
En vista, pues, de que el pecado no tiene derecho a ninguna parte de nuestro ser, emprendemos una buena y legítima guerra cuando procuramos, en el nombre de Dios, eliminar el pecado de nuestras vidas.
Oh cuerpo mío, eres un miembro de Cristo: ¿toleraré tu sumisión al príncipe de las tinieblas? Oh alma mía, Cristo ha sufrido por tus pecados y te ha redimido con Su muy preciosa sangre: ¿permitiré que tu memoria sea un depósito de mal, o tus pasiones, teas de iniquidad?
¿Entregaré mi juicio para que sea pe******do por el error, o mi voluntad para que sea encadenada por la iniquidad? No, alma mía, tú eres de Cristo, y el pecado no tiene derecho sobre ti.
¡Sé valiente con respecto a esto, oh cristiano! No te desanimes, como si tus enemigos espirituales nunca pudieran ser destruidos. Tú puedes vencerlos, no por tus propias fuerzas, pues el más débil de ellos sería demasiado fuerte para ti en esta lucha: pero tú puedes vencerlos y los vencerás por la sangre del Cordero.
No preguntes: “¿Cómo los desposeeré, pues son más grandes y poderosos que yo?” Más bien, ve al Todopoderoso por fuerzas, espera humildemente en Dios, y el poderoso Dios de Jacob vendrá sin duda al rescate, y tú cantarás victorias por medio de Su gracia.
Que Dios os bendiga en este hermoso día.