23/11/2025
"CUANDO EL MACHISMO SE VISTE CON BATA BLANCA"
(Artículo de opinión. Lola Gallego)
-Una forense sevillana habría humillado a mujeres víctimas de agresión sexual, recordándonos que el sistema a veces protege al agresor y no a quienes deberían ser amparadas.-
«No sabemos si llevabas bragas, porque ahora la moda es salir sin ellas».
«¿Tú sales vestida así? Mira lo que te ha pasado».
«Ibas borracha. Te sentaste a mear y te quedaste dormida. Te doy un consejo de madre: come antes de salir. Esto es lo que pasa cuando bebes».
Estas frases -violentas, humillantes y empapadas del machismo más rancio- son las que lanzó la forense sevillana Ana Fuensanta Arjona Reina, de 68 años, a tres mujeres que acababan de sufrir agresiones sexuales. Tres víctimas que llegaban buscando amparo, rigor médico y dignidad… y que habrían encontrado justo lo contrario: culpabilización, desdén y una crueldad impropia de cualquier ser humano, y aún más de una profesional pública.
Según el escrito de acusación de la fiscalía provincial de Sevilla, estas no serían salidas de tono puntuales. Desde finales de 2019, la funcionaria habría repetido comentarios humillantes y reproches moralistas a víctimas de violencia sexual en distintos centros hospitalarios, ejerciendo desde su puesto en el Instituto de Medicina Legal de Sevilla.
Si lo que describe la Fiscalía se confirma, no estaríamos ante un caso de mala praxis: estaríamos ante un síntoma brutal de un sistema que todavía castiga a las mujeres por sobrevivir, que cuestiona cómo visten, cuánto beben, cómo se comportan, en vez de señalar al único responsable: el agresor.
Este caso, más allá de la responsabilidad penal que se dirime y por la que se solicita su ingreso en prisión, evidencia algo que ya no podemos permitir ni un minuto más: la violencia no termina cuando la agresión cesa, puede continuar en las palabras que pretenden silenciarlas, en el sistema que duda de ellas, en la mirada que las juzga, en el machismo institucional que sigue pateando su bota sobre la dignidad de las víctimas.
Basta ya.
A las mujeres no hay que darles “consejos de madre”: hay que respetarlas, creerlas y protegerlas.
El sistema tiene la obligación de estar a su lado, no en su contra.
NOTA. La denuncia a la forense no vino por parte de las víctimas, sino por las compañeras de profesión de la susodicha.